Héctor Zelada (Maciel, Santa Fe, 69 años) personifica un caso único, digno del Guinness de los récords: es un campeón del mundo con la selección argentina que nunca jugó ningún partido para la Albiceleste. Integrante del plantel que ganó el Mundial 1986 en el estadio Azteca, Zelada es también uno de los arqueros más idolatrados de la historia del América, tricampeón mexicano 1983-84-85. Nacido en Argentina y radicado en México desde finales de la década del setenta, durante el Mundial 2026 forma parte de un pequeño grupo de futbolistas campeones mundiales de Argentina que viajan por Estados Unidos junto a cada presentación del equipo de Lionel Messi. Entre dos corazones, lo tiene claro: “Hincho por Argentina y quiero que a México le vaya bien”.Pregunta: ¿Dónde es más conocido? ¿En México o en Argentina?Respuesta: En México, claro. Soy ídolo total. Tantos años en el América, el mejor equipo de México. Pasa que de Argentina me vine muy joven. Igual, los hinchas de Rosario Central más veteranos, donde comencé mi carrera, sí me recuerdan.P: ¿Cómo se hizo arquero?R: Yo soy de Maciel, provincia de Santa Fe, un pueblo cercano a Rosario que es la capital provincial del tango. Cuando yo era chico, se hacían festivales de primer nivel. Cantaban Jorge Sobral, Enrique Dumas. Un día de 1974, cuando tenía 17 años, estaba jugando en mi equipo de allá, el club Maciel, y vino Rosario Central a entrenarse a nuestra cancha. Me vieron jugar y me contrataron. Inicié una carrera meteórica. En la Primera estaba otro gran arquero, el Oso [Ricardo] Ferrero. Debuté a los 18 años, en noviembre de 1975, contra Unión, como visitantes. Era el Unión del Toto Lorenzo como técnico y tenía muchos grandes jugadores: [Leopoldo] Luque, [Hugo] Gatti. Ganamos 1-0 y la revista El Gráfico me eligió como figura y me calificó con 8 puntos. P: ¿Cómo llegó a México?R: En 1979 ya tenía 97 partidos en la Primera de Central. Ahí me vine al América. Entonces no era habitual salir del país. Y menos, venir a México.P: Usted fue un adelantado: pateaba tiros libres y penales cuando ningún arquero lo hacía.R: Lo hice en México, no en Argentina. Tenía buena pegada con la derecha. Daba prácticamente un pase, no la tiraba arriba por tirar. Pero también tenía buena técnica con la izquierda. Los tiros libres los empecé en el América, en 1983 o 1984. Chilavert en San Lorenzo empezó más tarde, en 1987. Después, claro, él hizo más goles. Yo empecé porque el técnico, Carlos Reinoso, me dejaba en las prácticas. Y después me animé en los partidos. No hice goles de tiros libres pero los asusté. También pateaba penales. Y un día, en un amistoso, jugué de número 9. Si no hubiese sido arquero, yo creo que igual hecho una buena carrera como futbolista de campo.P: ¿Cómo se suma a la selección argentina para el Mundial 86? R: Con el América viví años fuertísimos. Salimos campeones tres años de manera consecutiva, en 1983, 1984 y 1985. Yo estaba en un gran momento futbolístico: en esos tres años fui elegido el mejor arquero de México. Y en uno de ellos, el mejor jugador de México. Mi primer llamado para la selección fue en noviembre de 1985 para dos amistosos entre Argentina y México, primero en Los Ángeles y luego en Puebla.P: ¿México no intentó sumarlo a su selección?R: Sí. Tuve una reunión con el entrenador Bora Militunovic y con uno de sus principales dirigentes de la Federación, Guillermo Cañedo. Me llamaron para ver si me interesaba nacionalizarme, pero les dije que no podía. Yo ya había jugado un Sudamericano juvenil en Lima, en 1975, y las reglas de la época no permitían jugar en dos selecciones.P: En cierta forma, al ser convocado como el tercer arquero argentino para el Mundial 86, detrás de Nery Pumpido y Luis Islas, usted le sacó la última plaza a Ubaldo Matildo Fillol, campeón del mundo en 1978 y todavía parte de la selección en 1985.R: Tuve la fortuna de estar en la pelea por ese tercer lugar junto al Pato [Fillol] y [Julio César] Falcioni. EEl día que me eligen para los 22 que jugaríamos el Mundial, declaré que estaba muy orgulloso porque el Pato era mi ídolo. Me llamó Bilardo [Carlos, el entrenador de Argentina] y me dijo ‘usted es un tarado, me deja como un pelotudo, ¿para qué declara eso de Fillol?’. Bilardo estaba en todo.P: Usted fue al Mundial y Argentina se concentró en el predio del América, donde usted jugaba. Todos ganaron.R: Más allá de mi capacidad y de mi gran momento, Carlos tuvo la inteligencia de llevarme al Mundial. Era en México, yo era ídolo del club más importante del país, el América, estaba la gente, se sumaba la identidad. Pero principalmente me llama por mis condiciones futbolísticas. Yo entrenaba en esa concentración todos los días. Estaba recién estrenado. P: ¿Ni siquiera su padre confiaba en esa selección argentina? Alguna vez contó que, antes de ir a visitarlo al Mundial, le dijo ‘bueno, voy de paseo, total nos eliminan en la primera fase y me voy a Acapulco’.R: Ja ja, es verdad. Mis padres y mis amigos me decían eso: ‘Vamos al Mundial, pero más que nada a visitarte’. Yo le dije a mi papá: ‘¿Pero cómo vas a decir eso? Está tu hijo en la selección y vos no confías’. La verdad es que Argentina llegó con lo justo a ese Mundial, era muy criticada. Pero fuimos los primeros en llegar al torneo y los últimos en irnos, ya como campeones.P: Usted personifica un caso único: es campeón del mundo pero no llegó a jugar ningún partido en la selección.R: Me quedó esa espina. Iba a jugar supuestamente un partido en Colombia, en una gira previa al Mundial, contra el Junior de Barranquilla, pero Carlos decidió no ponerme. Igual nada me quita el hecho de haber estado entre los 22 jugadores que ganamos el Mundial del 86. Somos 69 en la historia de Argentina, sumados los de los Mundiales de 1978 y de 2022, y en el mundo no llegan a 500 (en verdad son 471). Soy uno de ellos y eso nadie me lo quita. Mi hijo tiene mi medalla.P: En su carácter de residente en México, ¿contribuyó a conseguir las camisetas azules con las que Argentina le ganó a Inglaterra con los goles de Diego Maradona?R: Sí, en parte. Yo tenía una casa de deportes, Zelada Deportes. El tema es que tenía contrato con Adidas y vendía solo Adidas. Y Argentina en ese momento usaba Le Coq Sportif. Argentina se había quedado sin camisetas para jugar contra Inglaterra y mis compañeros recurrieron a mí porque sabían de mi local, pero les dije que no podía hacer nada. Sí les recomendé que fueran al mercado de Tepito, que era el único lugar donde podían conseguir. Y ahí las consiguieron.P: ¿Por quién hincha en este Mundial? ¿México o Argentina?R: Hincho por Argentina y quiero que a México le vaya bien. Evidentemente, le voy a Argentina. Estoy en Estados Unidos con varios de los muchachos que salimos campeones del mundo en 1986: el Bocha [Ricardo Bochini], [Ricardo] Giusti, [Sergio] Batista, [Carlos] Tapia. Seguimos a la selección en todos los partidos, invitados por la AFA. El boleto de regreso está para el 20 de julio, el día de la final. Ojalá nos quedemos hasta esa fecha.
Héctor Zelada: “Hincho por Argentina y quiero que a México le vaya bien”
El argentino integró el plantel que ganó el Mundial 1986, fue tricampeón con el América, ídolo de la afición mexicana y un arquero adelantado a su época: pateaba tiros libres y penales










