El mismo día en que se produjeron las controvertidas cargas de la Ertzaintza en el aeropuerto de Loiu tras la llegada de los activistas de la Global Summud Flotilla, la Policía vasca intervino también en Vitoria en la previa del último partido de la temporada del Deportivo Alavés y, nuevamente, se produjeron quejas por la actuación policial. Hubo dos detenidos. El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, del PNV, insiste en una respuesta enviada al Parlamento Vasco en que la intervención estuvo plenamente justificada y recalca que el grupo de animación Iraultza 1921 es peligroso y que acumula, desde 2017, un largo historial de incidentes.

En respuesta escrita a una batería de preguntas de Gorka Ortiz de Guinea, portavoz de EH Bildu en la comisión de Seguridad, el consejero Zupiria indica que se tuvo conocimiento, desde días antes, de que iba a producirse un recibimiento al autobús del equipo en los prolegómenos del partido contra el Rayo Vallecano en un día que era, a la vez, para celebrar la permanencia en Primera División y el vigésimo quinto aniversario de la única final europea del club, la de Dortmund en 2001. Se valoró ya la “posibilidad” de que Iraultza 1921 utilizase bengalas y otros objetos “pirotécnicos” prohibidos, pero el Deportivo Alavés, por correo electrónico, informó de que como el recorrido del autobús por el paseo de Cervantes estaba “lleno de polen” no se iban a usar las bengalas porque suponían “un riesgo añadido de incendio”. Con todo, la Ertzaintza creyó oportuno sumar una dotación de Bomberos, por si acaso.