La madre de David Lamelas (Buenos Aires, 1944), una figura clave del arte conceptual argentino, le hizo prometer desde niño que nunca se involucrara en la política después de que su familia, de origen español, vivió los horrores de la Guerra Civil. Sigo siendo fiel a esa promesa y por eso tomo la política con humor”, dice a EL PAÍS.Lo acompaña en Santiago la artista estadounidense Hildergade Duane, con quien lleva trabajando casi medio siglo. Las obras de la dupla forman parte de las colecciones del MoMA, la Tate Modern, el Centre Pompidou, el Museo Reina Sofía y el Guggenheim, pero nunca habían dialogado con el público chileno hasta el pasado viernes, 25 de junio, cuando han inaugurado Para algunas caídas no existe la gravedad en el salón del tercer piso del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (MMDH), bajo la curaduría de Paula Solimano. La exposición estará disponible hasta el 27 de septiembre, con entrada liberada. En las piezas audiovisuales, realizadas entre los 70 y los 90, estos artistas interpretan, parodian y satirizan a personajes autoritarios y mediáticos en escenas televisivas. Desde hace décadas Lamelas y Duane exploraron cómo los medios de comunicación fabrican liderazgo, autoridad y prestigio, incluso mucho antes de que las redes sociales instalaran las fake news (noticias falsas) y la posverdad en el centro del debate público. Lo que plantea la obra es una paradoja: las caídas parecen producirse, pero nunca llegan a consumarse. Las figuras de poder quedan suspendidas, como si desafiaran la gravedad. Esa suspensión no alude únicamente al liderazgo político, sino también al poder mediático y a las estructuras que permiten a quienes las ocupan perpetuarse. Más que la caída, lo que prevalece es la impunidad y la permanencia en el poder. Existe la gravedad, pero estos personajes nunca llegan a tocar el suelo.Duane, quien también es una referente del arte conceptual, señala que la parodia ofrece la oportunidad de criticar los comportamientos perversos sin que quien critica se exponga necesariamente a represalias. “Además, permite que el público se ría de aquello que, en realidad, resulta doloroso, y reúna fuerzas para actuar”, agrega.The Dictador (1974) es uno de sus trabajos más conocidos, donde Lamelas interpreta al coronel Ricardo García Pérez, un supuesto “dictador, poeta y revolucionario” latinoamericano y expresidente derrocado de la ficticia isla de Santa Ana. La obra adopta el formato de Newsmakers, un noticiero televisivo imaginario en el que la periodista Bárbara López, encarnada por Duane, somete al mandatario a una entrevista marcada por preguntas incómodas por pregúntarle por sus ataques contra la prensa y las universidades, sus políticas autoritarias, la persecución de los disidentes, sus ambiciones de volver al poder y las circunstancias nunca aclaradas que rodean la muerte de sus cinco exesposas. Pero lejos de quedar acorralado, el dictador logra apropiarse del relato y convertir cada cuestionamiento en una nueva demostración de su narcisismo, reafirmando una personalidad capaz de imponerse incluso frente a las evidencias. Duane explica que esto sucede porque la fama idealiza y, aparentemente, legitima no solo a estos personajes, sino a los valores que promueve como deseables. Lamelas afirma que el personaje de Ricardo García, inspirado en múltiples figuras de finales de los años 60, sigue muy vigente. Si tuviera que recrearlo en la actualidad, cambiaría su look: “Antes tenía humor, dolor y amor. Hoy aparecería perfectamente peinados, con traje azul, camisa blanca, una corbata oscura, y sin humor. El mundo se ha vuelto más agresivo. Cuando no hay humor, se pierde la perspectiva de la realidad”.La historia de la familia de Lamelas ha estado marcada por el exilio. “El hermano de mi madre fue un desaparecido. Por eso, Franco ha sido un fantasma del que siempre se ha hablado en mi familia”, relató. Lamelas abandonó Argentina a finales de la década del sesenta convencido de que el país se encaminaba hacia una nueva dictadura, lo que se concretó con Jorge Rafael Videla (1976-1981). Hoy mira con inquietud el escenario internacional y observa con preocupación la velocidad con que circula la información. “Todo sucede de manera instantánea”, comenta sobre las redes sociales, de las que él mismo permanece al margen.