Foto entregada por Dong Guangping que lo muestra en una balsa cruzando el mar entre China y Corea del Sur, el 24 de mayo del 2026. (Dong Guangping via AP)Un viaje por mar de unas 40 horas en una balsa con un teléfono a punto de apagarse. Detención en Corea del Sur. Eso es solo parte de lo que el disidente chino Dong Guangping soportó para escapar de su país natal. Llegó a Canadá a finales de la semana pasada, un destino que anhelaba desde hace más de una década.Dong había estado encarcelado en China varias veces, incluso por sus actividades para conmemorar la represión de 1989 contra manifestantes prodemocracia en la Plaza de Tiananmen, en Beijing, y por intentos anteriores de huir.PUBLICIDAD“Es como vivir en una jaula. Muy asfixiante”, declaró Dong en una entrevista en video con The Associated Press desde Toronto al referirse a la falta de libertad de expresión en China.El disidente de 68 años dijo que tras su liberación de prisión, no pudo recibir prestaciones de jubilación ni renovar su pasaporte y que estaba bajo vigilancia policial constante.PUBLICIDADEl Ministerio de Relaciones Exteriores de China indicó que el gobierno gestiona la entrada y salida de sus ciudadanos de acuerdo con la ley y que los ciudadanos chinos deben acatar la Constitución y la ley.Dong intentó huir al menos tres veces antes: en 2015 a Tailandia, donde las autoridades lo deportaron de regreso a China; en 2019, cuando trató de nadar hasta una isla taiwanesa frente a la costa oriental de China; y en 2020, cuando llegó a Vietnam, solo para ser deportado de vuelta otra vez.PUBLICIDADEl mes pasado, lo intentó de nuevo.ARCHIVO - Esta fotografía, facilitada por la Policía Marítima de Taean, muestra la lancha neumática en que viajaba un ciudadano chino al ser detenido frente a la costa occidental de Corea del Sur; la imagen fue tomada en un puerto de Taean, Corea del Sur, el martes 26 de mayo de 2026
Cuarenta horas en una balsa y un teléfono casi sin batería: la fuga que llevó a un disidente chino a la libertad en Canadá
Tras cuatro intentos fallidos, años de cárcel y dos deportaciones, Dong Guangping desafió la niebla y el mar para reencontrarse con la familia que lo esperaba desde 2015












