Entre montañas de hormigón, edificios derrumbados y calles reducidas a escombros, los equipos de rescate tienen un aliado irremplazable: los perros de búsqueda. En ese escenario aparece Argo, un pastor holandés entrenado en Córdoba que integra una brigada internacional preparada para intervenir en catástrofes de gran magnitud como la que golpeó a Venezuela.

Aunque la tecnología avanza año tras año, los especialistas aseguran que todavía no existe una herramienta capaz de igualar el olfato de un perro entrenado para localizar personas con vida.

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Fernando Suárez, adiestrador de la escuela Adal Wolf y uno de los responsables del entrenamiento de Argo, explicó que estos animales no buscan cuerpos ni siguen rastros comunes, sino que detectan las moléculas que libera una persona viva.

"Los perros de búsqueda de vivos por venteo trabajan por moléculas aerotransportadas que desprende el ser humano. Ellos codifican esos olores y desde cachorros son entrenados mediante el juego para buscar víctimas con vida", detalló.