Por Juan José Díez Góez |
Santiago de Chile (EFE).- Chile fue el primer país del mundo en implementar en 2016 un sistema obligatorio de sellos frontales en alimentos y bebidas para advertir sobre componentes nutricionales, una normativa que ha sido replicada en distintos países del mundo y continúa siendo objeto de estudio y reconocimiento internacional.
Diez años después de su entrada en vigor, la pionera Ley 20.606 -bautizada como Ley de Etiquetado de Alimentos- ha conseguido cambiar los hábitos de consumo de los chilenos, pero siguen existiendo retos importantes en combate a la obesidad, según expertos.
Al pasear por los pasillos de cualquier supermercado o tienda de alimentos, los chilenos llevan una década encontrándose con tres etiquetas negras octogonales que al inicio causaron extrañeza y que ya forman parte de su día: “Alto en grasas saturadas”, “Alto en sodio” o “Alto en azúcar”.
“Ahora la población identifica más claramente qué es saludable y qué no, los consumidores van al supermercado y tienen más herramientas para elegir lo que deben comer”, dijo a EFE la académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, Camila Corvalán.









