Una flauta aquí, un verso de poesía allá. Así es el trato que reciben a diario las reses reales de Ruanda, que se han convertido en símbolos vivientes del patrimonio cultural del país.

Con sus largos cuernos en forma de media luna, las vacas inyambo pastan en el Museo del Palacio del Rey en Nyanza y en las casas de algunas de las personas más ricas del país, incluyendo el presidente, Paul Kagame.La raza desciende del característico ganado ankole de África Oriental y también se encuentra en las vecinas Uganda y Burundi. Las inyambo están asociadas desde hace mucho a la nobleza, criadas en cortes reales donde simbolizaban riqueza, prestigio y poder.“No son para leche, no son para carne. Solo se usaban como decoración alrededor de los palacios”, explicó el conservador del museo, Bigira Junior,Aunque en Ruanda ya no hay monarquía, las reses son tan veneradas que Kagame ha adoptado la tradición de regalarlas e intercambiarlas entre reinos. Un periódico local, The New Times, llegó a denominar la costumbre del presidente de obsequiar ganado a jefes de Estado como “diplomacia inyambo”.

En su afán por atraer más turismo, Ruanda está invirtiendo mucho en lugares como el Museo del Palacio del Rey, donde las vacas son el principal atractivo.Se las cuida como princesasA las reses se las mima con poesía melodiosa que describe su belleza y las llama por sus nombres. Se cree que eso las calma antes de grandes eventos en los que se presentan ante visitantes o durante ceremonias tradicionales.