La VanguardiaBarcelona 21/05/2026 10:49 Actualizado a 21/05/2026 10:59 La demostración de inteligencia que Verónica, un ejemplar de vaca parda suiza, hizo en enero hizo reflexionar a la comunidad científica. Verónica se convirtió en la primera vaca captada usando una herramienta: un palo que le permitía alcanzar partes de su cuerpo que no podía rascarse. Los investigadores del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente de Francia observaron el fenómeno y su plantearon estudiar la memoria de las vacas. En concreto, si podían “discriminar entre rostros familiares y desconocidos”.Y resulta que pueden. Las conclusiones del estudio, publicado en la revista PLOS One, afirman que las vacas “son capaces de procesar señales humanas y que no perciben a todos los humanos como una única categoría indiferenciada, sino que son capaces de distinguir y reconocer a individuos con los que ya se han encontrado anteriormente”. La utilidad de este hallazgo invita que los granjeros o trabajadores deberían ser asignados a vacas concretas para “fortalecer la relación entre humanos y animales”, añade el trabajo.“Desde el punto de vista del bienestar animal, una mejor comprensión de sus capacidades sociocognitivas es esencial para mejorar las interacciones con ellos”Los investigadores trabajaron con un grupo de vacas Prim’Holstein. Las colocaron frente a dos pantallas que mostraban imágenes de rostros humanos. Una con una cara que formaba parte de su entorno habitual y otra desconocida. Sin más estímulo que la imagen, las vacas pasaban más tiempo mirando con curiosidad el rostro desconocido. Cuando se añadía a la imagen una voz familiar, pasaban más tiempo mirando hacia el rostro conocido. Cuando la voz no era conocida, se concentraban en el rostro desconocido.“Nuestros resultados indican que las vacas son capaces de integrar múltiples señales sensoriales, lo que refleja un nivel más elevado de procesamiento cognitivo”, señalan los investigadores a The Times.Lee tambiénLos investigadores también les mostraron imágenes de otros animales de su especie, algunas de su entorno y otras de otros espacios. Al revés que con los humanos, las vacas “pasaban más tiempo mirando fotografías de terneros familiares que fotos de novillas desconocidas”.La investigación recuerda que las vacas lecheras, en particular, viven en estrecho contacto con los humanos desde su nacimiento, siendo alimentadas con biberón por personas u ordeñadas a diario, lo que indefectiblemente crea un lazo entre animales y personas. “Desde el punto de vista del bienestar animal, una mejor comprensión de sus capacidades sociocognitivas es esencial para mejorar las interacciones entre humanos y animales y las prácticas de manejo”, reza el estudio.
Un estudio demuestra la memoria de las vacas: reconocen caras familiares y asocian voces a rostros
El Inistituto Nacional para la Ganadería de Francia concluye que los trabajadores de las explotaciones vacunas deberían ser asignados a vacas concretas para “fortalecer la relación”












