El interés por la salud mental, especialmente a raíz de la pandemia, ha provocado que el número de estudiantes matriculados en Psicología lleve varios años creciendo. En concreto, esta carrera que se oferta en unos 70 centros universitarios se posicionó en el curso 2024-2025 como la tercera en acoger el mayor número de estudiantes de nuevo ingreso, por detrás de Administración y Empresa y Derecho, según los datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. No hay duda sobre la necesidad de profesionales de la salud mental que existe hoy en España. El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024, publicado por el Ministerio de Sanidad, señala que un 35,6 % de las personas presenta algún problema relacionado con la salud mental, mientras que la falta de profesionales es patente. “España cuenta con siete profesionales de psicología clínica por cada 100.000 habitantes, frente a los 18 de la media europea, un dato que evidencia claramente el déficit existente en la atención a la salud mental en nuestro país”, aseguran desde la Confederación Salud Mental España. Y aportan datos a la comparación procedentes del Instituto Nacional de Estadística (INE), y recogidos por el Consejo General de la Psicología: en España hay algo más de 40.400 psicólogos clínicos frente a los más de 346.000 enfermeros y casi 302.000 médicos.Sin embargo, el grado de Psicología —y su alumnado— es uno de los que más crece, con la peculiaridad de que para ejercer en sanidad se necesita una formación especializada ya sea vía máster en Psicología General Sanitaria o mediante la residencia PIR. Además, es una rama en la que la especialización cada vez se presenta como una opción más necesaria. “Solamente siendo graduado en Psicología, con los conocimientos que te da la carrera, cada vez es menos posible trabajar de manera directa con usuarios. Debido a ello, en la práctica es cada vez más necesario hacer algún tipo de especialización o de formación de mayor nivel”, reconoce Feliciano Villar, catedrático en Psicología y coordinador del Máster Interuniversitario de Psicogerontología de las Universidades de Barcelona, Valencia, Santiago de Compostela y Salamanca. Villar es experto en una de las ramas que más presencia está ganando, la psicogerontología. En España, aproximadamente un 20% de la población es mayor de 65 años y los octogenarios representan ya cerca del 6% de un censo cada vez más envejecido. “Las personas mayores necesitan cada vez más atención y bastante especializada. Sus necesidades son mayores, especialmente aquellas que son atendidas en centros de día, que reciben atención domiciliaria o que viven en residencias”, explica Villar, quien señala además que estos centros no son considerados establecimientos sanitarios por lo que se podría trabajar en ellos sin el máster en Psicología General Sanitaria. “Pero eso no significa que no te tengas que especializarte, que yo creo que sí”, matiza el catedrático.Personas mayoresEntre las ofertas formativas relacionadas con la Psicología se puede observar una creciente tendencia hacia esta especialización en psicogerontología, ya sea en áreas más tradicionales como la empresa o el deporte, o en colectivos o momentos vitales que exigen unas determinadas competencias y conocimientos más concretos. “Es imprescindible un conocimiento específico de cuáles son las necesidades de las personas mayores, competencias de comunicación, emocionales, para ofrecerles no solamente ayuda en su vida cotidiana, sino una ayuda humana y digna”, resume Villar, para quien la psicología tiene una cuenta pendiente con este capa demográfica: “La psicogerontología es un campo muy joven, paradójicamente. Hasta hace poco no nos estábamos dando cuenta de que es una población que tiene unas necesidades muy específicas”. Algo similar pasa con las embarazadas y madres recientes. “La psicología perinatal ha sido un área que estaba totalmente abandonada hasta hace 10 o 15 años, pero que últimamente se ha puesto sobre la mesa ante la necesidad de cuidar la salud mental de las madres, porque si cuidamos la salud mental de las madres, cuidamos la salud mental de las nuevas generaciones”, asegura María de la Fe Rodríguez, catedrática de Psicología y directora del Curso de Especialista en Salud Mental Perinatal de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Rodríguez, pionera en esta materia, recuerda cuando en 2014 la prestigiosa revista científica The Lancet publicó la serie The Lancet’s Perinatal Mental Health Series. “Fue la primera vez que se puso sobre la mesa de forma contundente y fehaciente que teníamos que trabajar la salud mental materna”, constata.Al igual que con los mayores, esta etapa presenta sus propias particularidades en el que el problema más habitual es la depresión, pero también la ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo, en el que el periodo perinatal hace muchas veces de disparador. Y todos estos problemas cuentan con una características específicas en este momento del ciclo vital. “Los síntomas de la depresión varían. Por ejemplo, la culpa es un componente central [en la depresión postparto], mientras que en una depresión mayor la culpa puede aparecer pero no es el componente central. Y la prevalencia de la depresión en la población en términos generales está en torno al 5% o 6%, y en la depresión perinatal estamos hablando de un 15% o un 20%”, argumenta Rodríguez.Perspectiva de géneroAnte la pregunta de qué especialidades pueden llegar a desarrollarse de cara al futuro, la catedrática lo tiene claro. “Llevo dándole vueltas hace un tiempo, es necesario entender el ciclo de las mujeres. Nos hemos centrado en la psicología perinatal, pero en psicología tenemos muy abandonada la menopausia o, por ejemplo, cuando las chicas tienen su primera menarquia, que hay problemas asociados”, desvela. Existe amplio consenso científico sobre la relación entre una peor salud mental, autoestima e insatisfacción corporal y el uso de las redes sociales por parte de adolescentes, especialmente entre las chicas. Según un reciente informe de Cyber Guardians, actualmente más del 10% de los costes hospitalarios relativos a enfermedades mentales en España se dedican a atender a jóvenes, un gasto que ha crecido en más de un 500% desde 1999, especialmente desde el año 2012 —cuando el internet de alta velocidad ya está presente en la mitad de los hogares españoles—, y particularmente en el periodo postpandemia. En el caso de la atención a chicas de hasta 20 años, estas ya suponen un 75% de dicho coste total. “Tenemos que cuidar a las mujeres”, reclama Rodríguez, que señala que esto va más allá de una cuestión política de género.Y es que el informe La salud mental es cosa de niños, niñas y adolescentes llevado a cabo por Unicef España apunta a que las adolescentes no solo sienten más presión por tener un físico determinado —un 73,5% cree que esto les afecta mucho o muchísimo, frente al 50,8% de los chicos—, sino que además existen diferencias de género en la huella que dejan algunas problemáticas: “Las chicas perciben un mayor impacto negativo en la salud mental en aspectos como tener baja autoestima (58,6% en chicos y 77,8% en chicas); sentir falta de claridad respecto a la orientación y/o la identidad sexual (32,4% en chicos y 42,5% en chicas), o sentir incertidumbre ante el futuro (38,8% en chicos y 46,2% en chicas)”. Un informe en el que se pide al ministerio y consejerías de Sanidad mejorar el conocimiento y la comprensión de la situación actual respecto a la salud mental de niños, niñas y adolescentes. En definitiva, una atención más especializada.Se precisa formación continua Aunque el grado en Psicología proporciona una sólida base teórica y metodológica, la creciente especialización de la disciplina exige seguir actualizando conocimientos a lo largo de la carrera profesional. Por ello, todos los expertos consultados ven en la especialización el camino por el que transcurrirá el futuro de esta materia, además de la necesidad de la formación continua. “Tradicionalmente se hacía la especialización dentro del puesto de trabajo pero ahora, con la competencia que hay, no es posible. Y además hay que seguir formándose porque esto no se acaba nunca” apunta el catedrático Feliciano Villar. Para su homóloga María de la Fe Rodríguez, esta es una profesión tremendamente vocacional en la que la motivación no debe perderse durante la vida laboral porque es necesario mantenerse al día. “La necesidad de seguir formándote en la evidencia disponible, que esta sea la mejor disponible y que siempre tenemos que trabajar con tratamientos basados en la evidencia. Hay que beber de las vías clínicas, revisiones sistemáticas, etcétera”, establece. No solo mejora las oportunidades laborales, sino que garantiza una atención más rigurosa, eficaz y adaptada a las necesidades de las personas.
Psicología enfocada en las etapas vitales
El aumento de las solicitudes para estos estudios ha impulsado una transformación dentro de la propia disciplina, que lleva a una mayor especialización











