Entrevista Exclusivo suscriptores El exministro propone recalcular las deudas del Estado, reorganizar las EPS intervenidas y adoptar un modelo de atención diferenciado.Aunque reconoce fallas estructurales de larga data, el exministro afirma que el déficit, las deudas y las barreras de atención crecieron aceleradamente entre 2022 y 2026. Foto: Twitter Ministerio de educaciónPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD29.06.2026 02:51 Actualizado: 29.06.2026 02:51

El sistema de salud colombiano enfrenta la que podría ser la crisis más profunda de las últimas tres décadas. Así lo advierte el exministro de Salud Alejandro Gaviria, quien señala que la combinación de una deuda acumulada de $32,9 billones, el deterioro de los indicadores de atención, el aumento de las tutelas y la situación de las EPS intervenidas ha llevado al sector a un punto crítico. “El sistema está al borde del abismo”, afirma, al comparar el panorama actual con otras dificultades que ha atravesado la salud en el país. LEA TAMBIÉN Las cifras respaldan esa preocupación. Mientras las EPS bajo intervención estatal registraron un incremento de más del 50 % en los reclamos de los usuarios, las acciones de tutela por servicios de salud casi se duplicaron en los últimos cuatro años y alcanzaron cerca de 379.000 casos en 2025. Para Gaviria, aunque los problemas financieros y estructurales vienen de años atrás, las decisiones adoptadas entre 2022 y 2026 aceleraron el deterioro y agravaron las barreras de acceso para millones de pacientes, al punto de configurar lo que califica como una crisis con consecuencias humanitarias cada vez más visibles.Alejandro Gaviria, exministro de Salud y exministro de Educación. Foto:Universidad de Los AndesUsted fue ministro de Salud y conoce el sistema desde dentro. Cuando observa indicadores como una deuda acumulada de las EPS de $32,9 billones, ocho EPS intervenidas que concentran 23 millones de afiliados y más de 4.100 IPS cerradas, ¿qué tan grave es la crisis actual frente a otras que ha vivido el sector?Estamos sin duda ante la peor crisis del sistema de salud de Colombia en más de 30 años. El sistema arrastra un déficit financiero, un déficit estructural, al menos desde el año 2008. Gasta más de lo que tiene. Lo mismo ocurre, cabe decirlo, en muchos otros sistemas de salud del mundo. Durante mi gestión, se liquidaron Saludcoop, Caprecom y otras EPS pequeñas, pero la dimensión actual del problema no tiene precedentes. El sistema, podríamos decirlo así, está al borde del abismo en este momento.Las EPS intervenidas por el Gobierno registraron un aumento de 51,4 % en los reclamos de los usuarios, pasando de 623.000 a 944.072. ¿Qué explica que, después de las intervenciones, los indicadores de satisfacción y acceso hayan empeorado en lugar de mejorar?En la historia del sistema, las intervenciones para administrar no han funcionado por varias razones. Los interventores muchas veces concentran peligrosamente mucho poder, son propensos a la corrupción, tampoco tienen recursos frescos a su disposición. A estas vulnerabilidades se ha sumado en este gobierno los siguientes factores: El primero es una gran inestabilidad en los interventores y en la misma Superintendencia de Salud. Segundo, un manejo caótico de todo el sistema sin ninguna interacción con los agentes del sector. Y tercero, muchos cuestionamientos de corrupción y malos manejos. LEA TAMBIÉN ⁠El Gobierno ha sostenido que las intervenciones eran necesarias para proteger a los afiliados. Después de tres años de resultados, ¿considera que la estrategia fracasó? ¿Por qué?Yo creo que es muy importante hacer un poco de historia y señalar que el Gobierno cambió de opinión. En el año 2024, cuando se intervinieron Nueva EPS y Sanitas, entre otras, el Gobierno dijo que iba a salvarlas, que todo iba a mejorar, y que iba a aprovechar las intervenciones para poner en práctica la reforma a la salud y el nuevo sistema de salud. Dos años después, sabemos que todo fracasó y el Gobierno ha cambiado el discurso. Ha dicho que no era posible salvarlas, que los problemas venían de atrás, y que en el fondo la única solución posible es una gran reforma estructural al sistema. El hecho cierto, más allá de los discursos, es que las intervenciones fracasaron estruendosamente. Y fracasaron en parte, quiero insistir, por el perfil de los interventores, por la inestabilidad de los mismos, y porque muchas de estas EPS intervenidas se convirtieron en botines políticos.Nueva EPS es la aseguradora más grande del sistema con más de 11,7 millones de afiliados. Foto:MAURICIO MORENOLa Defensoría reportó que en 2025 se presentaron 378.895 tutelas relacionadas con salud y que casi el 78 % fueron falladas a favor de los usuarios. ¿Qué revela esto sobre las barreras de acceso que enfrentan hoy los colombianos?Las tutelas no son nuevas, siempre han existido. Reflejan problemas estructurales del sistema de salud, pero más que en el número absoluto -en las casi 400.000 tutelas que señala la Defensoría-, yo quisiera llamar la atención sobre el aumento. El número de tutelas casi se duplicó en los últimos 4 años. Este aumento sugiere un deterioro sustancial de las condiciones de atención de salud. Que para muchos pacientes, pacientes de enfermedades raras, por ejemplo, pacientes trasplantados o pacientes diabéticos, este deterioro representa ya casi una crisis humanitaria.⁠Algunos analistas afirman que la crisis es consecuencia de problemas históricos; otros sostienen que hubo un deterioro acelerado durante el Gobierno Petro. Desde su experiencia, ¿qué porcentaje de la situación actual responde a fallas heredadas y qué porcentaje a decisiones tomadas entre 2022 y 2026?Casi sin excepción, todos los sistemas de salud del mundo tienen problemas de financiamiento, tienen déficit estructurales. Como consecuencia, entre otras razones: del envejecimiento de la población, del aumento de los precios de muchos medicamentos -de lo que se conoce como la presión tecnológica-. Si nos devolviéramos 20 años atrás un medicamento oncológico típico costaba 10 a 12 veces menos de lo que cuesta ahora. Dicho esto, es bueno hacer algunas comparaciones. Por allá en el año 2014 o 2015, el déficit estructural del sistema, que es el faltante anual, era de aproximadamente 2 billones de pesos. Hoy en día es 4 o 5 veces mayor. La deuda, entonces, era algo así como el 20 % del total de los ingresos anuales del sistema. Hoy ese valor se acerca al 50 %. Las tutelas, ya lo vimos, se duplicaron. Podemos decir entonces que sí, claro, hay un problema estructural, pero ese problema ha crecido 2 o 3 veces más de lo que fue históricamente durante este gobierno.⁠Si el próximo gobierno tuviera que actuar desde el primer día, ¿cuáles serían las tres medidas más urgentes para evitar que la crisis financiera y operativa continúe profundizándose?El gobierno tiene tres instrumentos: los mensajes -que se tienen que mandar prontamente-, los recursos y los actos administrativos. En cuanto a los mensajes, yo diría que el gobierno tiene que mandar dos mensajes rápidamente. El primero es un mensaje de confianza que diga que se va a mantener el sistema de aseguramiento individual y que este sistema va a ser un sistema mixto. Y el segundo tiene que mandar un mensaje sobre la confianza del regulador. Tiene que decir que las decisiones sobre el cálculo de la UPC, por ejemplo, se van a tomar técnica e independientemente de aquí para adelante. Pasemos a los recursos: lo que debe hacer el gobierno es reunirse rápidamente con los organismos de control y con la Corte Constitucional para definir cuáles son las deudas del Estado, no con las EPS, sino con el sistema. Esto es, recalcular las UPC del año 2021 al año 2025,y que ese valor sea legitimado, no solamente por un grupo de actuarios, sino por los organismos de control, y que ese valor sea la clave para la estabilización financiera del sistema. Tercero, con respecto a los actos administrativos: el Gobierno tendrá que tomar una decisión rápidamente y empezar a ambientarla sobre la Nueva EPS que, en mi opinión, hoy en día es el mayor problema del sistema de salud de Colombia. LEA TAMBIÉN El sistema enfrenta su situación más crítica en décadas, según expertos. Foto:Néstor Gómez - EL TIEMPOFrente a una deuda acumulada de $32,9 billones y un déficit creciente de recursos, ¿qué reforma al esquema de financiación considera indispensable para devolverle sostenibilidad al sistema sin afectar a los pacientes?El sistema necesita aumentar la eficiencia de muchos recursos. Una transformación digital y las tecnologías de inteligencia artificial permiten aumentar esa eficiencia. El sistema va a necesitar también hacia el futuro un aumento de los recursos. Los cálculos muestran que va a necesitar aproximadamente un punto del PIB adicional en los próximos 15 o 20 años. Asimismo, el sistema necesita poner en práctica -estamos hablando ya de una reforma estructural- lo que se conoce como mecanismos de priorización explícita que permitan identificar las nuevas tecnologías que van a ser incorporadas o incluidas de manera inmediata, y aquellas que van a ser, o bien excluidas, o bien tendrán que esperar un tiempo para incluirse. Un sistema abierto completamente a la innovación tecnológica no es sostenible, y el sistema de salud de Colombia ha tenido esa ilusión, que con un gasto en salud por habitante de $1.000 dólares al año puede pagar absolutamente todo. Eso no es posible.⁠¿Qué debería hacerse con las EPS intervenidas que hoy agrupan a cerca de 20 millones de afiliados? ¿Mantener las intervenciones, devolverlas a la administración privada, reorganizarlas o buscar otro modelo?Yo creo que tiene que hacerse todo al mismo tiempo. Algunas fusiones son necesarias. La consecución de socios estratégicos es muy importante, ojalá compañías aseguradoras serias. Pero quiero volver a la Nueva EPS. El problema de la Nueva EPS es tan grande, con la ausencia de estados financieros y el caos inexpugnable que hay allí es tan difícil de solucionar, que yo creo que el gobierno tiene que considerar seriamente una liquidación de Nueva EPS, para después crear una nueva, casualmente una nueva Nueva EPS, regionalizarla, y ojalá encontrar socios en algunas de estas regiones. LEA TAMBIÉN ⁠Si usted tuviera hoy la responsabilidad de liderar una gran reforma de consenso para rescatar el sistema, ¿cuáles serían los cinco cambios concretos que impulsaría para recuperar la atención de los pacientes, la estabilidad financiera y la confianza de los actores del sector?Yo comenzaría por decir lo siguiente: los problemas, en este caso los problemas financieros, pero también los problemas de atención, no van a ser resueltos de una vez por todas y para siempre por una gran reforma legal estructural. Eso es una ilusión. Muchos de estos problemas son independientes de, digámoslo así, la arquitectura institucional. Con esto en mente, y para hablar de cinco soluciones, yo las dividiría según el horizonte temporal. En el corto plazo, ya he mencionado calcular claramente las deudas del estado al sistema y utilizar estos recursos, 10 o 15 billones, lo que fuera, para la estabilización financiera. Y segundo, poner un grupo de trabajo especial para resolver el lío de la Nueva EPS, lo que puede incluir su liquidación. En el mediano plazo, yo fortalecería las capacidades regulatorias del Estado. Por ejemplo, es muy importante hacia el futuro que la Unidad de Pago por Capitación se calcule teniendo en cuenta las condiciones de enfermedad de los pacientes de las distintas EPS. Y en el largo plazo, ya hablando de reformas más estructurales, que vuelvo y repito, no lo resuelven todo, aunque pueden ser importantes, yo introduciría, como ya lo dije, mecanismos de priorización explícita, y trabajaría en Colombia en un sistema dual. Modelos de atención diferenciados: uno para las ciudades grandes, otro para las ciudades intermedias y otro para las zonas rurales y las zonas rurales dispersas.Las acciones judiciales por servicios médicos casi se duplicaron en cuatro años. Foto:Néstor Gómez - EL TIEMPO⁠Después de haber sido ministro de Salud y también integrante del Gobierno Petro, ¿cuál cree que será el costo humano de esta crisis si Colombia no corrige el rumbo en los próximos dos años?Ya estamos viendo parte de ese futuro. Miles de muertes, sufrimiento humano, muchas tragedias, la gran mayoría de ellas invisibles. Pero yo quisiera decir lo siguiente: Colombia decidió hace más de 10 años que la salud es un derecho fundamental. Eso le impone obligaciones al Estado, le pone obligaciones a la sociedad, incluso diría yo, le impone obligaciones al sector privado. Todos tenemos que trabajar para que Colombia pueda tener un sistema de salud como el que debe ser: el mejor de América Latina, y que ese sistema de salud sea el sustento, la base para una sociedad más justa, más digna y más decente.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.