Criterio urbanoSe requieren personas que hagan que las cosas pasen.

Cada vez que nombran a alguien en un cargo público en Guatemala, salta la misma pregunta: ¿sabe del tema que va a manejar o no? Es una duda válida; nadie va a decir que el conocimiento no importa, pero casi siempre se nos olvida algo que pesa todavía más: si esa persona sabe o no dirigir.

Pero nuestro sistema de servicio civil ¿realmente incentiva a que los mejores gerentes ingresen en lo público? Algunas de las últimas leyes aprobadas y de las que están en el Congreso han creado instituciones descentralizadas o desconcentradas, que precisamente buscan eso, pero ¿cómo logramos una reforma al servicio civil y a la ley del Organismo Ejecutivo que promueva mejores gerentes en las instituciones públicas?

Y es que estar al frente de una institución, ya sea como ministro o director es mucho más que dominar una materia. Es poner orden en las prioridades, armar un buen equipo, administrar bien los recursos, decidir a tiempo, lidiar con gente que no se pone de acuerdo y no perder de vista lo único que importa: que las cosas les lleguen a las personas. Para la parte técnica ya están los viceministros, los subdirectores y los asesores. Lo que se le pide al que manda es que convierta todo ese conocimiento en resultados de verdad. Dicho fácil: que gerencie.