NoticiaDel potrero y barrio, pasando por la gloriosa época de El Dorado, el Coloso de la 57 y sus transformaciones, y el adiós del Palacio del Colesterol.Exposición 'Primer tiempo' en Bogotá Foto: IDPC28.06.2026 23:01 Actualizado: 28.06.2026 23:01
El niño que soñaba ser un Pelé de México 70, hoy es un viejo melancólico que repasa las emociones de los potreros de su barrio, corriendo feliz detrás de una pelota de letras: el vapor del ferrocarril, la grama soleada, el olor a leche y a boñiga de vaca; y la felicidad de la primera vez que fue a El Campín a ver al equipo de sus amores. LEA TAMBIÉN La historia del fútbol en Bogotá ha orbitado al ritmo de la redonda, en las élites y en la barriada; en la calle, con el juego de 'banquitas'; en potreros que abundaban en la ciudad; y en las primeras canchas de aficionados, hasta colmar las pasiones multitudinarias en el Coloso de la 57.Al calor del Mundial 2026, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) y el Museo de Bogotá, abren las puertas de la bicentenaria Casa Juan Sámano, de La Candelaria (carrera 4#10-18), a fanáticos del llamado 'deporte rey', para disfrutar de la exposición Primer Tiempo: más de 130 años de historia del fútbol en Bogotá.Casa Sámano, Museo de Bogotá Foto:IDPCUna exhibición que comprende los orígenes y el desarrollo del balompié bogotano, con una línea de tiempo y un detallado relato de las primeras canchas, equipos fundacionales, barras, El Dorado, el vibrante despegue del fútbol profesional femenino, piezas antológicas de balones, camisetas, videos, fotografías de aportantes voluntarios y de esta casa editorial, además de una representación del añorado Palacio del Colesterol.Esteban Wilches, sociólogo de la Universidad Nacional, con especialización en curaduría, es el vocero de la exposición Primer Tiempo, en la que, desde 2025, un experimentado equipo ha venido trabajando para presentar una ambiciosa memoria del fútbol capitalino, que surgió por una coyuntura patrimonial con el Distrito, a partir de la renovación del estadio El Campín (que dejará de existir en 2027), y las modernas obras para disfrute de la afición.Exposición 'Primer tiempo' en Bogotá Foto:Ricardo Rondón"La exposición -ilustra Wilches- está en todas las salas y espacios exteriores de la casa, con recorridos a través de contenidos temáticos, algunos cronológicos, que narran la génesis y el avance generacional del fútbol en Bogotá, su relación y confirmación académica y barrial".En ese orden nos enteramos de que la primera cancha particular de fútbol fue la del Polo Club, fundado como Campo Polo Club, en 1896, por jóvenes de la alta sociedad capitalina, con el ánimo de incentivar prácticas deportivas como hockey, tenis, golf y fútbol, en un terreno alquilado de la Quinta La Magdalena, entre las vías del tranvía y el ferrocarril del norte, hasta 1923.El estadio más antiguo fue el de La Merced, inaugurado en 1908 por los sacerdotes del Colegio San Bartolomé, en un terreno cercano al río Arzobispo. Le sigue en antigüedad el estadio Alfonso López Pumarejo, fundado en 1936, en el campus en forma de búho de la Universidad Nacional.Exposición 'Primer tiempo' en Bogotá Foto:Ricardo RondónEl estadio de La Salle, data de 1924, ubicado en el colegio que lleva su nombre, en la calle 68 con carrera 24, cuya apertura oficial estuvo a cargo del presidente de la República Pedro Nel Ospina, quien incentivó la educación física con la didáctica latina de 'Mente sana en cuerpo sano'. Otros campos de fútbol fueron el de la Escuela Ricaurte, de 1918, al occidente de Chapinero, y el Campo San José, de los salesianos de San Cristóbal, que data de 1928.El DoradoEn los años 30 y 40, el campus universitario Alfonso López Pumarejo dio las primeras luces de los dos equipos emblemáticos de Bogotá: el Deportivo Independiente Santa Fe, institucionalizado el 28 de febrero de 1941, y el Club Deportivo Los Millonarios, fundado oficialmente el 18 de julio de 1946, bajo la presidencia de Alfonso Senior.Exposición 'Primer tiempo' en Bogotá Foto:Ricardo RondónLa época de El Dorado tiene un capítulo especial por las contrataciones de leyendas del fútbol argentino que reforzaron la divisa azul: Julio Cozzi, Néstor Raúl 'Pipo' Rossi, Adolfo Pedernera y Alfredo Di Stéfano, renombrado como la 'Saeta Rubia'. Del Expreso Rojo se cuentan viejas glorias como René 'El Mago' Pontoni, Ángel 'El Porteño' Perucca, Jorge Benegas y Heraldo Ferreyro, entre otros.En su libro titulado 'Gracias, Vieja', Di Stéfano subraya un recordatorio de su feliz arribo a la capital: "El jueves 11 de agosto de 1949, aterrizamos con el 'Pipo' Rossi en el aeropuerto. Nos recibió Alfonso Senior, presidente de Millonarios, quien dispuso de 30 autobuses para que los aficionados se acercaran por primera vez a sus nuevos ídolos. Fue la locura. El periódico EL TIEMPO reseñó: 'Llegó a Bogotá el futbolista más veloz del continente. Por eso le llaman La Saeta Rubia. Patea indistintamente con ambos pies y con igual potencia”. LEA TAMBIÉN Fútbol aficionadoLa inclusión de cracks internacionales influyó en el nacimiento de clubes de fútbol aficionado y la creación de campos, en un principio sin tribunas, como el Olaya Herrera, el Tabora, Techo, La Alquería, entre otros, con un prometedor semillero de equipos comunitarios integrados por albañiles, operarios de fábricas, policías, vigilantes, el potrero y la barriada en pleno, con patrocinios del sector comercial.Wilches, curador de Primer Tiempo, cita torneos como la Copa Amistad del Sur, financiada por zapateros del barrio Restrepo, y equipos como el Deportivo Sánchez, Cueros Limitada, Sindicato Ley, Calzado Juvenil y Sporting Zaid. Un vídeo de la exposición revela los encuentros multitudinarios, donde aficionados se trepaban a las copas de los árboles o a las carrocerías de los camiones, en procura del mejor ángulo para ver el cotejo.Estadio Nemesio Camacho El Campín. Foto:CortesíaLas celebraciones corrían por cuenta de las familias de los jugadores. La gastronomía criolla a pedir de boca con huesos de marrano, lechona y fritanga, preparadas por manos femeninas, mientras que los hombres hacían 'vaca' para comprar aguardiente, cajones de cerveza, y contratar musiqueros de cantina que animaban a campo raso las guachafitas de tiro largo.El Coloso de la 57Primer Tiempo dedica un salón explicativo del estadio Nemesio Camacho El Campín, símbolo de identidad del fútbol capitalino, con una cronología que inicia en 1934 con el terreno donado por la familia de su propietario, el abogado, político y empresario Nemesio Camacho Macías; el proceso de construcción, y su inauguración el 10 de agosto de1938, por el alcalde Jorge Eliécer Gaitán, que coincidió con las celebraciones de los primeros Juegos Bolivarianos y los 400 años de la fundación de Bogotá; además de las transformaciones que ha tenido hasta la fecha.En la réplica de una tribuna, se puede apreciar el conjunto de barras azules y rojas, y de otros equipos, que la fanaticada fue creando en diferentes sectores de Bogotá, algunas como Ballet Azul, Comandos Azules y Blue Rain, de Millonarios; la Guardia Albiroja, La Barra 25, Galaxia Roja, Santafecito Lindo, Fortín Rojo, Expreso Rojo, Los Cardenales; Nación Verdolaga (de los hinchas del Atlético Nacional, residentes de Bogotá), y Disturbio Rojo (barra brava del América de Cali), entre otras.El niño que soñaba ser un Pelé de México 70, hace mucho tiempo que abandonó la pelota de letras, para dedicarse solo a las letras, y hoy desgrana sus añoranzas cuando adolescente acompañaba a su Millonarios del alma en la tribuna de Gorriones, y a la salida se deleitaba viendo a rojos y azules, como si fuera una sola y entrañable familia, compartiendo fritanga y cerveza a pico de botella en las mesas largas del Palacio del Colesterol (como lo bautizó el recordado narrador y comentarista deportivo Carlos Arturo Rueda C.), al son de papayeras y vallenatos. Nostalgia de un ayer que jamás se repetirá. Es lo único que nos queda.RICARDO RONDÓNEspecial para EL TIEMPO Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








