Los supervivientes de los terremotos en Venezuela y los familiares en la diáspora buscan a los desaparecidos bajo los escombros, en los hospitales y en las redes sociales. Con miles de personas sin localizar, mensajes con fotografías, direcciones, nombres y apellidos han llenado de desesperación perfiles que hasta la tarde del 24 de junio celebraban cumpleaños y goles, compartían memes, hablaban de política. Para organizar la información han surgido de iniciativas ciudadanas varias páginas web en las que registrar a los desaparecidos y se han difundido en las redes, como Ubicados Venezuela, Desaparecidos Terremoto de Venezuela y Venezuela Te Busca, y todas incluyen fichas de las personas a las que se intenta localizar donde figuran el nombre, la edad, a veces una fotografía y un teléfono para contactar a su familia. Si han sido halladas, también se especifica. Algunas personas responden a mensajes en redes de quienes buscan a un familiar para incluirlos en alguna de estas bases de datoas. Un grupo de usuarios de X se ha unido para localizar a los heridos. En cada mensaje de búsqueda en X, otras personas que también tratan de hallar a sus familiares o amigos responden con más carteles, más fotos, más nombres y ubicaciones en una cadena de desolación, pero también en un grito de ayuda. En las primeras 72 horas, muchos mensajes indicaban lugares a los que no habían llegado todavía los equipos profesionales de rescate, y los voluntarios intercambiaban consejos para acudir a un edificio derrumbado, sobre si se podía acceder a la zona. Las cosas que solicitaban son un reflejo de la emergencia. “Se necesita gente, gasoil para las máquinas excavadoras. Palas, picos, oxígeno”, decía una mujer en X. A toda velocidad se han hecho listados de páginas de ayuda u ONG, otros se organizan para donar sangre o realizar colectas desde varios países. También se comparte información para trasladar a los especialistas voluntarios, páginas para que se apunten intérpretes para ayudar en los rescates en todo el país y psicólogos que ofrecen gratis sus servicios. En La Guaira, en la costa central de Venezuela y una de las más devastadas por los seísmos, los usuarios de redes mueven mensajes sobre los lugares donde hay conexión a internet y cooperan para mapear los edificios derruidos donde no ha llegado la ayuda. Entre las fotos de desaparecidos y los mensajes para encontrarlos hay también niños. En algunos casos, hay mensajes con las fotos de los pequeños o vídeos de ellos, que están heridos y solos, para localizar a los padres. Uno de esos pequeños, horas después, ya se había reencontrado con su madre, según el mensaje de Instagram actualizado. La Alcaldía de Caracas ha difundido un comunicado en esa misma red en el que exhorta a todos los hospitales y centros de salud a cumplir los protocolos para identificar a los menores solos y que no sean entregados hasta verificar que quien los recoge es un familiar o tutor legal para protegerlos en medio de la catástrofe.En las primeras horas del desastre, sin apenas información oficial sobre el alcance de los terremotos, con una conexión inestable o directamente incomunicados, empezaron a llegar las imágenes grabadas por los vecinos en las que se intuía la magnitud de lo ocurrido. Las redes suplieron, en parte, ese silencio, ese no saber, con la necesidad de mostrar lo que estaba pasando y de organizarse para salvar vidas hasta que llegara personal capacitado.Aunque en las redes sociales florecen los bulos, los insultos y la radicalización, muchos encuentran estos días en ellas la manera de canalizar la solidaridad y multiplicar la difusión de las peticiones de auxilio y las búsquedas, con la esperanza de que esa fuerza colectiva de distintos países sirva para ayudar a los venezolanos.