En el baúl de los recuerdos de los madrileños, sobre todo en el de quienes fueron niños en las décadas de los 60, 70 y 80, el Parque de Atracciones ocupa un lugar privilegiado. Allí se subieron por primera vez a una montaña rusa, sintieron el vértigo de la Noria o descubrieron atracciones que, en su día, fueron toda una revolución. Los 7 Picos, el Barco Pirata, el Barco del Mississippi o la Casa Magnética forman parte de esa memoria que lleva casi seis décadas instalada en la Casa de Campo. Pero el tiempo no pasa en balde. Mientras la oferta de ocio ha crecido y la competencia se ha multiplicado, muchas de las instalaciones del parque han envejecido.Por eso, el Ayuntamiento de Madrid quiere abrir una nueva etapa y busca una empresa que se encargue de modernizar las instalaciones, incorporar nuevas atracciones y devolverle competitividad, según informan fuentes municipales. Aunque con una condición irrenunciable: conservar su carácter y esencia. Con ese objetivo, el Consistorio ha aprobado sacar a concurso la construcción, explotación y conservación del recinto mediante unos nuevos pliegos que marcarán el futuro del parque durante los próximos ocho años. El adjudicatario elegido será, según explican fuentes municipales, quien presente "la proposición más ventajosa para los intereses municipales", porque los pliegos fijan una batería de inversiones que el futuro concesionario deberá asumir. Esta licitación es uno de los anuncios que el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, realizará durante el Debate sobre el Estado de la Ciudad de este martes, donde repasará su gestión y avanzará algunos proyectos para el último año de mandato.Renovar un Parque sin que deje de ser el de AtraccionesLos requisitos del contrato obligan al futuro concesionario a realizar inversiones en la modernización del recinto y la incorporación de nuevas atracciones, además de reformar las existentes o construir otras nuevas. También deberá destinar parte de la inversión a mejorar la accesibilidad para convertir el parque en un espacio plenamente inclusivo y acometer actuaciones destinadas al ahorro y la eficiencia energética. Sin embargo, el Ayuntamiento quiere que esta renovación no suponga borrar la historia del parque.Por eso, una de las condiciones del pliego es la conservación, mantenimiento y, si fuera necesario, restauración del histórico Tiovivo de madera, construido en Francia en 1927 y adquirido por Madrid para la inauguración del parque en 1968. Se trata de una de las piezas con mayor valor patrimonial del recinto y, debido a su antigüedad, permanece protegido bajo una gran pérgola de madera que lo resguarda de la lluvia, el sol o el viento. La protección del patrimonio no será la única condición. La modernización tampoco podrá hacerse a costa del espacio. El contrato prohíbe reducir la superficie del recinto o afectar a sus zonas verdes y establece que todas las inversiones correrán íntegramente a cargo del concesionario, sin coste para las arcas municipales.La nueva licitación también pone punto final a una de las concesiones más longevas del patrimonio municipal. El operador histórico del parque, Parques Reunidos, gestiona las instalaciones prácticamente desde sus orígenes. El acta de entrega de los terrenos se firmó el 4 de octubre de 1967 con una concesión inicial de 35 años que posteriormente fue ampliada otros 24, en 1992. Eso sí, nada impide que Parques Reunidos vuelva a concurrir al concurso para tratar de mantener la gestión del recinto. La futura concesión tendrá una duración de ocho años, hasta 2035, y no podrá prorrogarse. El objetivo municipal es que ese periodo sea suficiente para construir aquello que pueda modernizar el parque.Un recinto en evolución desde hace sesenta añosAunque muchos madrileños conservan el recuerdo de las atracciones originales, el Parque de Atracciones nunca ha permanecido intacto. Desde que abrió sus puertas en mayo de 1968 ha experimentado cinco grandes procesos de transformación para adaptarse a las nuevas generaciones. La primera gran reforma llegó apenas unos años después de la inauguración, durante la década de los 70, con una ampliación que incorporó atracciones como la Noria, el Jet Star o la Casa Magnética. En los años 90 el crecimiento se trasladó a la zona noreste, donde nacieron la actual área de maquinismo, como el Aserradero, el Rotor o las Sillas Voladoras.En 1998 el recinto adoptó las cinco áreas temáticas que hoy estructuran el parque y continuó renovando su oferta. Poco después, entre 2005 y 2006, llegaron dos de sus grandes iconos actuales: las montañas rusas Abismo y Tarántula, convertidas desde entonces en algunas de las atracciones más populares. La última gran ampliación se desarrolló entre 2014 y 2018 en dos fases, entre 2014 y 2018, con la creación del área infantil dedicada a Nickelodeon.Con estas transformaciones, más de cuarenta atracciones han desaparecido para dejar paso a otras nuevas. Ahora el parque recibe alrededor de un millón de visitantes al año, según datos municipales. La mayoría son familias madrileñas con niños de entre seis y doce años y adolescentes de entre 14 y 18 años, en un público predominantemente local. El reto del próximo concesionario será atraer a nuevas generaciones sin romper el vínculo con quienes todavía recuerdan su primera vuelta en Los 7 Picos, el Barco del Mississippi o el viejo Tiovivo de madera. Modernizar un parque sin que deje de parecer el Parque de Atracciones.
Madrid busca una empresa para reformar el Parque de Atracciones y relanzarlo sin borrar la esencia de sus 60 años de historia
El Ayuntamiento abre un concurso para que una empresa modernice, construya nuevas atracciones y conserve las existentes para volver a posicionar el recinto como un referente turístico.











