ATLANTA (AP) — Algunos países del Golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Qatar, invirtieron una fortuna en fútbol y en infraestructura pero se marchan a las primeras de cambio del Mundial.El dinero no compra la felicidad... ni el éxito en el mayor escenario de este deporte.Arabia Saudí quedó eliminada en la instancia más temprana. Otra vez. Terminó última en un grupo que incluía al diminuto Cabo Verde, la tercera nación más pequeña que ha competido alguna vez en este escenario y que avanzó por primera vez a las rondas de eliminación directa.Al fichar a figuras como Cristiano Ronaldo, Neymar y Karim Benzema como parte de una espectacular campaña de contratación en los últimos años, Arabia Saudí ha sido un gran factor de disrupción en el fútbol de clubes. Pero en el plano de selecciones todavía le queda mucho camino por recorrer, a ocho años de que sea anfitriona del Mundial de 2034.

Qatar, anfitrión hace cuatro años, también va de regreso a casa luego de apenas tres partidos. Lo mismo ocurre con las otras naciones del Golfo Pérsico, como Irán e Irak. En comparación con el éxito de los equipos africanos en este Mundial —nueve de 10 avanzaron a dieciseisavos de final—, las naciones del Golfo están teniendo enormes dificultades para dejar huella.