Haciendo honor a quienes hace hoy 57 años se levantaron contra la represión policial en el pub neoyorkino de Stonewall Inn, el Orgullo Crítico vuelve, como cada 28 de junio, a tomar las calles de Madrid. Marcando distancia con el multitudinario Orgullo Estatal, que se celebrará el próximo 4 de julio, plataformas, asambleas, organizaciones y personas a título individual marchan por el barrio madrileño de Carabanchel bajo el lema “¡Contra el capitalismo colonial, todas las desviadas a las barricadas!”.
La marcha quiere recordar que el movimiento por los derechos LGTBI “nació en los márgenes” y denuncia que esta subversión histórica “ha sido secuestrada por las grandes marcas”, dicen en referencia al MADO, como se conoce al Orgullo que durante una semana se celebra en Chueca y los alrededores y que se organiza en colaboración con empresas. Ante ello, reivindican una “liberación colectiva” en la que “el origen, el cuerpo, la productividad o el dinero” no decidan “nuestra calidad de vida”.
Bajo las altas temperaturas de la capital, el Orgullo Crítico se ha convertido en un símbolo de diversidad, en el que la interseccionalidad toma un papel clave: no solo reclaman derechos para el colectivo LGTBI, también para las personas racializadas o las infancias. Denuncian “el racismo, la misoginia y el capacitismo”, señalan el “genocidio” en Palestina y apuntan a la “degradación deliberada del espacio público”. La crisis de la vivienda es parte fundamental de sus reivindicaciones: “El MADO es un modelo de ciudad escaparate que consolida turistificación y gentrificación despojándonos de nuestros barrios cuando la vivienda nos está costando la vida”, señalan.












