De aquí surge la cuestión de la niebla. El pasado ya no puede volver a contemplarse directamente. Los hechos ocurrieron una única vez y quedaron definitivamente fuera del alcance de nuestra percepción. El proceso penal no reconstruye el hecho mismo: reconstruye, mediante la prueba, la versión que mejor explica racionalmente lo sucedido. Precisamente por eso la niebla adquiere tanta importancia. No altera lo que ocurrió, pero dificulta la posibilidad de formular y comprobar afirmaciones verdaderas sobre ese pasado. A medida que transcurre el tiempo aparecen lo que mundialmente en casos similares aparece en estos casos, ataques arteros, infundados e imputaciones a los padres, (fueron los padres sin duda), peor aún si como es el caso, una de las sospechosas es la propia tía y prima de Loan, peor aún si existe en el medio una campaña política, versiones interesadas, tironeo para cada bando ocasional y en disputa, relatos parciales, shows mediáticos, figuras famosas, comercialización del caso mediante plataformas de streaming, noticias falsas incompatibles con una reconstrucción seria, declaraciones cruzadas, silencios, intereses contrapuestos, disputas procesales, interpretaciones enfrentadas y un flujo permanente de información que, lejos de acercar al conocimiento más aséptico, como desde el primer ha pretendido y pretende permanentemente este portal de noticias como muchos otros medios serios con Loan, muchas veces lo oscurecen.
Cuando la confusión y el silencio terminan desplazando a Loan del centro de la escena
El riesgo cuando la niebla crece no consiste únicamente en dificultar la reconstrucción racional de lo ocurrido. El riesgo es todavía mayor: que, entre tantas versiones, el proceso y la sociedad naturalicen la sustracción del menor y dejen de mirar a quien nunca debió desaparecer del centro de la escena: el niño secuestrado.











