Las eliminatorias sudamericanas dejaron una selección dominante, dos que sufrieron más de lo esperado, una que rompió 16 años de ausencia y otra que llegó con una deuda ofensiva sin saldar. En la fase de grupos del Mundial 2026, esas mismas características volvieron a asomar, con resultados que en algunos casos confirmaron los pronósticos y en otros depararon sorpresas amargas.Los caminos que recorrieron Argentina, Ecuador, Colombia, Uruguay, Brasil y Paraguay para llegar al Mundial 2026 fueron distintos. Y lo que encontraron en la fase de grupos no hizo más que profundizar esas diferencias.PublicidadArgentina: la consistencia no tiene fecha de vencimientoEn las eliminatorias, Argentina fue una categoría aparte. El campeón del mundo cerró la fase clasificatoria como líder indiscutido con 38 puntos, fruto de doce victorias, dos empates y apenas cuatro derrotas en 18 partidos. Su ataque fue el más productivo del continente con 31 goles —un promedio de 1,72 por encuentro—, y su defensa, una de las menos perforadas, con solo diez tantos recibidos. Aseguró la clasificación en la fecha 14, cuatro jornadas antes del cierre del torneo.En el Mundial, esa jerarquía no tardó en ratificarse. La Albiceleste llegó al torneo como vigente campeona y lo demostró desde la primera jornada: venció 3-0 a Argelia y 2-0 a Austria, sumando 6 de 6 puntos posibles antes de cerrar la fase de grupos ante Jordania. PublicidadPublicidadEl eje de todo, como viene siendo desde hace años, es Lionel Messi. El capitán convirtió los cinco goles del equipo en las dos primeras fechas, llegó a los 18 tantos mundialistas y se consagró como el máximo anotador de la historia de la Copa del Mundo. La continuidad entre las eliminatorias y la Copa del Mundo fue casi perfecta: el mismo equipo dominante, el mismo funcionamiento, el mismo resultado.Colombia: productiva en eliminatorias, sólida en el MundialColombia concluyó las eliminatorias en el tercer lugar con 28 puntos tras un recorrido irregular que alternó buenos momentos con etapas de baja producción. Su balance fue de siete victorias, siete empates y cuatro derrotas, con 28 goles anotados —1,56 por partido— y 18 recibidos. Fue una de las selecciones más verticales del continente en ataque, aunque defensivamente mostró mayor fragilidad que sus vecinas.En el Mundial, el conjunto de Néstor Lorenzo salió a desmentir esa inconsistencia. Derrotó 3-1 a Uzbekistán en su debut y se impuso 1-0 a la República Democrática del Congo en la segunda fecha, convirtiéndose junto con Argentina en la única selección sudamericana que selló su clasificación a los dieciseisavos antes de la última jornada. El gran protagonista fue Daniel Muñoz, lateral del Crystal Palace, quien anotó en ambos encuentros y se transformó en el motor ofensivo del equipo. Con 6 puntos en el bolsillo, Colombia enfrenta a Portugal en el cierre de grupo con la posibilidad de terminar como líder.PublicidadEcuador: la deuda goleadora que viajó al MundialLa historia de Ecuador en las eliminatorias estuvo marcada por una contradicción que nunca pudo resolver del todo. La Tri inició el proceso clasificatorio con una penalización de tres puntos por el caso Byron Castillo y, pese a ese lastre inicial, terminó segunda con 29 puntos reconocidos —32 conseguidos en cancha— gracias a ocho triunfos, ocho empates y apenas dos derrotas. Su defensa fue la mejor del continente, con solo cinco goles recibidos en 18 partidos. Pero esa solidez atrás convivió con una preocupante calidad ofensiva: apenas catorce goles en todo el proceso, para un promedio de 0,78 anotaciones por encuentro, el más bajo entre todos los clasificados directos. Ocho de sus 18 partidos terminaron en empate, un número que refleja las dificultades del equipo de Sebastián Beccacece para quebrar la resistencia de los rivales cuando el marcador estaba en cero.En el Mundial, esa misma limitación se presentó con mayor crudeza. En sus dos primeros partidos —derrota 1-0 ante Costa de Marfil y empate sin goles frente a Curazao—, Ecuador acumuló 69 remates con una posesión promedio del 76 % y no convirtió un solo gol. Llegó a la última jornada siendo el único equipo sudamericano sin marcar en el torneo, con la obligación de ganar para seguir con vida.Y lo hizo. La victoria 2-1 sobre Alemania en la fecha definitoria no solo le dio el pasaje a los dieciseisavos como una de las mejores terceras, sino que confirmó que la Tri es capaz de rendir al máximo bajo presión. Sin embargo, la imagen que dejaron los primeros 180 minutos fue la de un equipo que, como ya ocurrió en las eliminatorias, tiene enormes dificultades para convertir el dominio en goles. Uruguay: el proceso que anunció el golpeEl proceso clasificatorio de Uruguay bajo la conducción de Marcelo Bielsa fue, en líneas generales, un camino de luces y sombras. La Celeste arrancó con buen pie y llegó a perfilarse como la principal escolta de Argentina, pero una larga racha de empates y tropiezos en la segunda parte de las eliminatorias complicó lo que parecía encaminado. Terminó con 28 puntos, siete victorias, siete empates, cuatro derrotas, 22 goles convertidos y 12 recibidos. Clasificó en la fecha 17, apenas una jornada antes del cierre, en un desenlace mucho más ajustado de lo que la historia de una selección habitualmente ubicada entre las tres primeras del continente hacía prever.Ese deterioro en el tramo final no fue solo un mal momento pasajero: fue una advertencia que el Mundial 2026 se encargó de confirmar. Uruguay quedó encuadrada en un grupo que, al menos sobre el papel, parecía manejable: España, Arabia Saudita y Cabo Verde, la debutante. Pero la Celeste no pudo ganar ningún partido. Empató a 1 con Arabia Saudita y a 2 frente a Cabo Verde —una de las revelaciones del torneo, que terminó clasificando—, antes de caer 1-0 ante España en el partido definitorio, con una noche terrible de su arquero Fernando Muslera como imagen más dolorosa de la eliminación.Tres goles convertidos, cuatro recibidos, dos empates y una derrota. Uruguay se fue en primera ronda por segundo Mundial consecutivo —ya había ocurrido en Qatar 2022— y dejó la sensación de que los problemas que asomaron en la recta final de las eliminatorias no fueron corregidos a tiempo. El equipo de Bielsa llegó al torneo con las mismas dudas que traía, y el Mundial las expuso sin piedad.Brasil: la Canarinha se recupera de a pocoLas eliminatorias de Brasil fueron, para los estándares históricos de la selección más laureada del mundo, un proceso atípico y en muchos tramos preocupante. La Canarinha terminó quinta con 28 puntos —misma cifra que Colombia, Uruguay y Paraguay—, con ocho victorias, cuatro empates y seis derrotas, una cantidad de caídas inusual para un equipo acostumbrado a dominar la clasificación sudamericana. Marcó 24 goles y recibió 17, y atravesó cambios de entrenador y altibajos futbolísticos que mantuvieron la incertidumbre hasta la fecha 16, cuando venció a Paraguay y selló su presencia en el torneo. En el Mundial, la llegada de Carlo Ancelotti al banco parece haber dado un nuevo impulso. Brasil arrancó con un empate a 1 frente a Marruecos que generó algo de inquietud, pero respondió con una victoria 3-0 sobre Haití y cerró la fase de grupos con otro 3-0 ante Escocia, partido en el que además se produjo el regreso de Neymar a la cancha. Con siete goles anotados y solo uno recibido, la Canarinha lideró el grupo C con siete puntos y se clasificó como primera de la llave. Vinícius Jr. atraviesa un momento de alto nivel. El rendimiento en el Mundial no tiene aún la solidez de las mejores versiones de Brasil, pero la tendencia es claramente ascendente respecto de lo que mostró en las eliminatorias.Paraguay: el regreso ilusionante que encontró un límiteParaguay fue la historia más emotiva de las eliminatorias. Tras tres ausencias consecutivas —la última participación mundialista había sido en Sudáfrica 2010—, la Albirroja regresó a una Copa del Mundo a base de disciplina táctica, solidez defensiva y la capacidad de competir en partidos cerrados. Sumó 28 puntos con siete triunfos, siete empates y cuatro derrotas, anotó apenas catorce goles —igual que Ecuador, el promedio más bajo entre los clasificados con 0,78 por partido— pero recibió solo diez, construyendo una de las defensas más consistentes del continente. Aseguró su regreso al Mundial en la fecha 17, poniendo fin a 16 años de ausencia.En la Copa del Mundo, el debut fue un golpe de realidad: cayó 4-1 ante Estados Unidos en un partido que expuso sus limitaciones ofensivas con brutal claridad. La reacción llegó en la segunda fecha, con una victoria 1-0 sobre Turquía que además significó la eliminación del rival europeo. Pero en el partido definitorio, el empate a 0 con Australia dejó a Paraguay con cuatro puntos y un saldo negativo de goles, dependiendo de una combinación de hasta ocho resultados para clasificar como una de las mejores terceras, algo que finalmente se concretó. Jugará contra Alemania. El contraste entre la ilusión del regreso y el desempeño en el torneo fue evidente. Paraguay llegó al Mundial con las mismas características que le permitieron clasificarse —orden, esfuerzo, solidez atrás—, pero sin la contundencia necesaria para competir en una fase de grupos exigente. La misma limitación goleadora que ya era su talón de Aquiles en las eliminatorias terminó siendo determinante.El espejo entre eliminatorias y MundialVisto en perspectiva, el rendimiento de las selecciones sudamericanas en el Mundial 2026 fue, en buena medida, el reflejo de lo que ya habían mostrado en las eliminatorias. Argentina trasladó su dominio sin fisuras. Colombia confirmó su potencial ofensivo. Brasil encontró en el torneo la solidez que le costó mantener durante la clasificación. Ecuador repitió puntualmente su contradicción más conocida: mucho control, pocos goles. Uruguay llegó con dudas y las pagó caro. Y Paraguay, la gran historia sentimental del proceso clasificatorio, chocó con la misma limitación que ya amenazaba con ser un problema: la dificultad para marcar cuando el partido lo exige. (D)
Cinco de seis, pero con historias muy distintas: cómo accedieron las selecciones sudamericanas al Mundial 2026 y qué encontraron al llegar
Los caminos que recorrieron Argentina, Ecuador, Colombia, Uruguay, Brasil y Paraguay para llegar al Mundial 2026 fueron distintos.
















