Cada año cientos de miles de personas recorren uno de los senderos más espectaculares de España sin imaginar que, en realidad, nunca fue concebido para caminar por placer. Lo que hoy conocemos como la Ruta del Cares nació como una infraestructura de servicio vinculada a una gigantesca obra de ingeniería realizada a comienzos del siglo XX. Antes de convertirse en una de las rutas de montaña más famosas del país, este camino excavado en la roca servía para que los operarios pudieran mantener un canal hidráulico suspendido sobre uno de los desfiladeros más impresionantes de los Picos de Europa. Su historia explica por qué este recorrido sigue provocando asombro incluso entre quienes están acostumbrados a la alta montaña.

El sendero conecta Poncebos, en Asturias, con Caín, en León, atravesando el espectacular desfiladero excavado por el río Cares. A lo largo de sus 11 kilómetros de ida —22 kilómetros si se realiza el recorrido completo de vuelta— el camino discurre pegado a inmensas paredes calizas y atraviesa túneles, puentes y pasarelas que parecen desafiar la gravedad. La sensación de caminar suspendido sobre el vacío convierte la Ruta del Cares en una experiencia única dentro del senderismo en España.