La relojería suiza atraviesa una fase de normalización tras el boom pospandemia. Después de años de récord, las exportaciones del sector rondan los 25.500 millones de francos suizos anuales, consolidando a Suiza como el epicentro indiscutible de la industria y a Patek Philippe en su cima. Fundada en 1839 y controlada por la familia Stern desde 1932, la manufactura ginebrina produce apenas 75.000 piezas anuales. Ni un reloj más. Ese es el límite. Thierry Stern, presidente de la compañía desde 2009, nos recibía en la apertura de la primera boutique de la compañía en Barcelona pocos días después del fallecimiento de su padre, Philippe Stern, figura decisiva en la historia de la casa y de la de la alta relojería en su conjunto. La independencia empresarial, las inevitables listas de espera y el futuro de un sector que vuelve a enfrentarse a la realidad tras años de euforia marcan la nueva etapa de Patek Philippe.“Las colas para tener un Patek Philippe son inevitables para todos, ningún cliente pasa por delante de otro”¿Cómo se defiende la independencia en el mundo de hoy?Entendiendo nuestro oficio. Mi padre siempre decía que no estábamos aquí para hacer negocio, que somos relojeros. Parece una pequeña diferencia pero no lo es en absoluto. No vendemos simplemente relojes. Creamos objetos que durarán generaciones. Recuerdo la emoción que sentíamos cuando aparecía un nuevo prototipo. Podíamos pasar horas y horas hablando de una pieza, de una caja o de un movimiento. Esa pasión por el producto sigue siendo el centro de todo y el mejor aval de independencia.No solo venden relojes...Recuerdo por ejemplo que en una boutique de Estados Unidos llegó un cliente muy interesado en un repetición de minutos. Después de conversar con él un buen rato comprendí que no era lo que estaba buscando. Finalmente se llevó un reloj mucho más deportivo, sin complicaciones... Preferí que esperara y que cuando llegara el momento, si llegaba, volviera a por el repetición. Vender la pieza más cara no es nuestra tarea. Es ofrecer aquello que puede hacer feliz al cliente.Cada vez llegan compradores más jóvenes. El sector cambia.Suelen ser personas que han tenido éxito muy rápido en tecnología, finanzas o nuevos negocios y a menudo quieren directamente los relojes más exclusivos. Y me parece fantástico. Pero siento decirles que ellos también tendrán que esperar. No voy a dejar que alguien pase por delante de clientes que llevan años aguardando solo porque llega uno más joven y con mucho dinero.¿Cuánto dura la espera?Depende del reloj. En algunas referencias hablamos de cinco o más años... No podemos ir más rápido. Solo hacemos un máximo de 75.000 piezas al año, lo que incluye alrededor de 67.5000 piezas mecánicas (7.500 de cuerda manual y 60.000 automática) y 7.500 de cuarzo.¿Y qué ocurre cuando un modelo deja de fabricarse?Es complicado. Puede haber clientes esperando y, aun así, decidimos que ha llegado el momento de parar una referencia. A veces proponemos una nueva versión o color y el cliente acepta o no. Entiendo cualquier decisión. Pero también me veo en la obligación de proteger la coherencia de la colección.¿Por qué solo 75.000 piezas?Porque nunca hemos perseguido el volumen. Comparado con otros fabricantes es muy poco, poquísimo. Pero así es Patek Philippe. Esta es su esencia. El objetivo es mantener la calidad. Cuando una empresa crece demasiado rápido aparecen problemas en la fabricación, servicio o formación. Eso a la larga se paga.¿Nunca se ha planteado la estrategia de lanzar relojes más asequibles?Jamás. No tendría sentido. Mi familia lleva generaciones elevando el nivel de calidad de la empresa. Hemos mejorado movimientos, materiales y acabados. Puntos de venta. La manufactura. La formación. No veo ninguna razón para retroceder.¿Qué es el lujo hoy?Tiempo. Creo sinceramente que el verdadero lujo es disponer de tiempo para disfrutar con la familia y los amigos. Y disfrutar de la vida. Mucha gente pasa la vida persiguiendo la siguiente compra. Y cuando la consigue ya está pensando en otra. Eso es la antítesis del lujo.¿Está en crisis el sector?Para algunos sí. Para mí estamos volviendo a la normalidad. Los últimos años fueron excepcionales y muchos pensaron que ese crecimiento iba a durar para siempre. No era realista.¿Quién sufrirá más?Las marcas que intentaron posicionarse rápidamente en la alta relojería sin tener una estructura sólida detrás. Cuando el mercado se vuelve más exigente, la diferencia entre una marca y otra se hace más evidente.¿Un consejo a los jóvenes que lanzan marcas propias?Prudencia. Muchos quieren empezar directamente con una gran complicación. Yo les digo que construyan primero una empresa. El producto es importante, pero también lo son las reservas financieras. Siempre llegan momentos difíciles.Sus hijos ya están entrando en la empresa. ¿Les empujó usted?Nunca. Su madre y yo tuvimos una conversación muy clara con ellos. Les dijimos que lo más importante es su felicidad. Que podían escoger cualquier camino.Usted pasó por lo mismo..Justamente por eso. Conozco perfectamente la presión que supone crecer en una empresa familiar y no quería imponerles nada. Yo elegí este camino igual que han hecho ellos porque me apasiona desde niño. A los veinte años me formé con Laurent Ferrier (estuvo en Patek Philippe antes de lanzar su propia marca) y me enseñó a diseñar relojes. Me hizo comprender que el diseño no consiste en dibujar algo bonito. Hay que entender la producción, el movimiento, los acabados, las limitaciones técnicas.¿Por eso está tan implicado en la creación? Su Cubitus sorprendió al mundo.Sí. Siempre he pensado que la creación debe permanecer en la familia. Antes era mi padre. Hoy soy yo. Mañana serán mis hijos. Para diseñar un reloj hay que conocer en profundidad el producto y la fabricación.Y eso es imposible sin independencia.Exacto. Ser independiente te permite pensar a largo plazo. Pero la independencia no es una declaración de principios. Hay que construirla. Necesitas buenos productos, una estrategia clara y, ya lo he dicho, reservas financieras. Sin eso acabas dependiendo de otros.También ha comprado proveedores.Está en la misma línea. Primero para controlar la calidad, y segundo para asegurar nuestra producción. En esta industria hay mucho conocimiento crítico. Si dependes demasiado de terceros asumes riesgos innecesarios.¿Cuál es la principal tarea hoy de un presidente?Estar presente. Mi padre siempre decía que un presidente no puede quedarse encerrado en una oficina. Tiene que estar en los talleres, en los proyectos y cerca de la gente. Si ves un problema, debes actuar inmediatamente.Esa cercanía explica el sentimiento de pertenencia de Patek Philippe.Creo que sí. Los que trabajan aquí aman la relojería. Intento estar presente, escuchar y mostrar respeto por su trabajo. Las pequeñas cosas importan. Al final, una empresa no se construye solo con productos. También se construye con personas. Y eso sigue siendo tan importante ahora como hace cien años.Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado