El costo de los servicios como parte del salario puede ser un buen parámetro para medir dos cosas: la evolución misma de los ingresos y en qué medida el actual cálculo de inflación es representativo de lo que pasa en los hogares argentinos. Una de las muestras más concretas es que, en el último año, el valor de esa canasta pasó de representar un 58% del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) a un 77%.

En junio de este año el Gobierno fijó por decreto un piso de sueldos de $ 367.800, un 17% más que en igual periodo de 2025 ($ 313.400). En el mismo mes, de acuerdo con las estimaciones del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet, un hogar promedio del AMBA sin subsidios necesitó $ 282.758 para cubrir canasta de servicios (electricidad, gas, agua y transporte), un 54% más que en 2025, cuando ese monto era de $ 183.496.

Algo similar pasó con el salario promedio medido por el Indec: durante el primer trimestre de este año el organismo lo estimó en un total per cápita de $ 728.008, un 34% más que en que en el mismo periodo de 2025 ($541.198). Con una inflación como la mencionada más arriba en el valor de los servicios básicos no es difícil entender que también perdieron: estos representaron un 12,7% del sueldo en 2025 y escalaron al 15% en 2026.