Lara Malvesí | Céret (Francia), (EFE).- En la pequeña población francesa de apenas 7.000 habitantes de Céret , el forastero espera encontrar tiendas de vino y queso de la región, pero no puede imaginar toparse con un Museo de Arte Moderno con obras de artistas tan famosos como Pablo Picasso, Marc Chagall y Henri Matisse.
Este centro expositivo, que nació de la huella que en Céret quisieron dejar los artistas que disfrutaron allí de su veraneo y refugio, inaugura este fin de semana una muestra dedicada al francés Francis Picabia que es un repaso de la escena dadaísta de la Barcelona de principios del siglo XX.
Una muestra para la que han prestado piezas tanto el museo Picasso de Barcelona, como del Reina Sofía o el Musee de l’Organgerie de París, ha contado a EFE el joven director del museo, Jean-Roch Dumont Saint Priest, orgulloso de que el ministerio de Cultura francés haya catalogado la exposición como de «interés nacional».
Si Nueva York (el anterior destino de Picabia) tuvo su revista del movimiento artístico dadaísta ‘291’, Barcelona inauguró la tirada de la publicación ‘391’, un símbolo de la importancia de la ciudad para las vanguardias de principios del siglo pasado.«Era un momento en el que España y, en particular, Barcelona, era el refugio de muchos artistas que huían de París y Berlín.






