El Mundial de fútbol no solo es una fiesta; en sus más oscuras expresiones, megaeventos internacionales de tal calado suelen ser también un terreno fértil para que la violencia arrecie en comparación con cualquier otro escenario cotidiano. En México, organizaciones nacionales e internacionales han cifrado el aumento de esas agresiones dentro de los hogares durante este Mundial en un 26% y un 38%, “dependiendo de si gana o pierde el equipo del agresor”, según datos de ONU Mujeres en México. Esa violencia hasta un 40% si hay consumo de alcohol. Y todas esas agresiones recaen, sobre todo, en las mujeres, en las niñas, niños y los adolescentes. Organizaciones nacionales e internacionales han lanzado varias campañas para prevenir y motivar a la denuncia sobre dos preocupaciones principales en este contexto mundialista: la explotación sexual y la violencia. Ya las expectativas de escenarios más violentos en el país se están cumpliendo. En México, en menos de un mes ya se han documentado, por lo menos, tres incidentes de atropellamientos en medio de multitudinarias celebraciones por las victorias de la selección mexicana, en Chihuahua, Baja California Sur y Zacatecas. Peleas a golpes y destrozos del mobiliario público en el Ángel de la Independencia, en la capital del país, o las agresiones ampliamente documentadas por parte de aficionados mexicanos y grupos policiales en contra del colectivo de madres buscadoras que han protestado en las calles de Guadalajara o Ciudad de México.Eleonora Bentacur, representante de ONU Mujeres en México, explica que las campañas En equipo contra la violencia familiar, lanzada el 12 de junio, y Cero Tolerancia: Tarjeta Azul contra la explotación infantil son dos de las estrategias para prevenir estos altos niveles de violencia que históricamente han sucedido en todo el mundo durante torneos de futbol u otros eventos. "Tenemos evidencias internacionales que nos muestran que, en contextos de estos megaeventos deportivos, la violencia contra las mujeres, las niñas, los adolescentes y la violencia familiar aumenta", dice.Junto con la Secretaría de las Mujeres, la agencia de la ONU basa la primera de esas campañas, enfocada en las mujeres, en detectar los factores que agravan la violencia preexistente: el consumo de alcohol, el no saber manejar las emociones y las tensiones económicas (específicamente, las apuestas o competencias que impliquen ganar o perder dinero sobre los partidos disputados). Aunque todavía es pronto para tener resultados, Benatcour dice: “La secretaría nos ha dicho que, efectivamente, las llamadas de denuncias aumentan”.En un servicio de 24 horas, la línea 079, opción 1, y la del 911 están disponibles para denunciar situaciones de violencia. De acuerdo con Betancour, a partir de que termine el torneo, el próximo 19 de julio, se podrá analizar toda la información obtenida de los registros de denuncias y agresiones para diseñar próximamente políticas públicas. Sin embargo, hay algunas preocupaciones actuales: “Creemos que las redes sociales están minimizando la violencia y la presentan como una broma. Eso nos preocupa”, dice.Wendy Figueroa, la directora de la Red Nacional de Refugios (RNR), que lanzó desde el 26 de mayo la campaña La violencia contra las mujeres no es parte del juego, junto con las redes de Estados Unidos y Canadá, coincide en que la normalización de la violencia no solo sucede en redes sociales, sino en los medios de comunicación masiva. La RNR ya tiene cifras preliminares de esta estrategia que ellas idearon para antes, durante y después del Mundial. Hasta el 27 de junio, la Red ha repartido en las calles unos 4.800 folletos informativos que han entregado de forma personal a mujeres a quienes también les explican el objetivo de la campaña, las distintas formas de violencia y las rutas de apoyo disponibles. Del total de personas a quienes han brindado información, un 5% son, mayoritariamente, hombres jóvenes. Y en total, unas 1.600 mujeres han sido orientadas de forma directa. El resto de los datos son demoledores: “En este periodo hemos identificado un aumento en promedio de un 50% en llamadas, mensajes de WhatsApp y consultas en redes sociales. Ha sido impactante. Pero, además, hemos observado que no solamente nos están contactando mujeres, sino también niñas y niños que buscan ayuda para proteger a sus madres y adolescentes, mayoritariamente mujeres, que solicitan orientación para identificar si viven violencia en sus casas o preguntan qué hacer cuando alguien ejerce violencia con algún familiar”, explica.Figueroa asegura que en lo que va del Mundial ya han sucedido varios hechos que revelan la gravedad de la situación: “Lo que hemos visto reafirma la necesidad de esta campaña y evidencia la violencia machista, la cultura patriarcal, el poder sobre los otros y las otras que se potencializa con estas acciones en masa. No solo los atropellos, el acoso e incluso violencia física a reporteras, agresiones a periodistas extranjeros con esto de querer levantarlos y aventarlos cuando incluso ellos expresan que no quieren, y los mexicanos lo siguen haciendo. Y los medios hablan de una euforia excesiva o de una celebración excesiva, y no lo es, es violencia, y nombrar la violencia es parte de la prevención y la erradicación”, zanja.Como Betancour, Figueroa precisa: “Lo que nosotras seguimos dejando muy en claro es que el único responsable es el agresor, de cualquier tipo de violencia”. A la violencia machista hay que sumarle la explotación sexual a la que mujeres mexicanas, pero también extranjeras, están expuestas durante el torneo. Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) señalan que de enero a mayo se han registrado 253 víctimas mujeres de trata en el país; 134 de ellas, es decir, el 53%, corresponden a Quintana Roo, el estado que es, por cierto, el que concentra los principales polos de turismo. Le siguen el Estado de México, Baja California y Ciudad de México. Niños, niñas y adolescentes: todavía más vulnerablesEn su posicionamiento sobre la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes en el contexto del Mundial, y teniendo en cuenta que México es el segundo destino en el mundo para la explotación sexual contra menores, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) ha sido más crítica con la situación. “Nos preocupa que, mientras la FIFA y los gobiernos promueven narrativas de desarrollo, turismo y crecimiento económico, los derechos de la infancia continúen siendo prácticamente invisibles en la planeación y evaluación de los impactos del Mundial 2026″, dijeron en un comunicado derivado del foro Otro Juego es Posible, el Mundial de Fútbol y los Derechos de la Infancia, en el que decenas de organizaciones de todo el país se congregaron el pasado 23 de junio para hablar sobre la situación. Además, han analizado el contexto de las ciudades o las estrategias de seguridad. “La experiencia demuestra que los megaeventos deportivos no son neutros. Con frecuencia generan profundas transformaciones urbanas, económicas y sociales cuyos costos y daños son padecidos y asumidos por comunidades locales, particularmente por quienes enfrentan mayores condiciones de desigualdad y exclusión”, precisaron. “Riesgos relacionados con perfilamiento racial, políticas migratorias restrictivas, criminalización de la pobreza y desplazamiento de personas en situación de calle en ciudades sede obligan a reforzar el principio del interés superior de la niñez como base de todas las acciones y decisiones relacionadas con el Mundial 2026″, dijeron.Otra campaña para la prevención de la violencia y explotación infantil en el Mundial, Infórmate, Empatiza y Protege, lanzada por unas 20 organizaciones civiles y empresas, señala que siete de cada 10 agresores sexuales de menores son familiares o personas conocidas por las víctimas; cuatro de cada 10 niños y seis de cada 10 niñas sufrirán algún tipo de abuso sexual antes de cumplir 18 años. “Se hace un llamado a romper el silencio, a no minimizar las señales de alerta y asumir que la protección de la infancia es una responsabilidad compartida que requiere la participación de toda la sociedad”, dicen. La otra estrategia de ONU Mujeres en México, Cero Tolerancia – Tarjeta Azul, es impulsada por el gobierno de Ciudad de México, y promovida por la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México y la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, “para fortalecer la protección de niñas, niños y adolescentes en hoteles rumbo a la Copa Mundial”. Para esta campaña, aseguran, UNICEF brindó capacitaciones al sector hotelero de la capital.