“El carácter de un hombre es su destino”, se le atribuye a Heráclito; y: “El carácter de un hombre se refleja en sus acciones, no en sus palabras”, a Zenón, quien era estoico, como se autopercibe Javier Milei. Para la filosofía estoica, es en la práctica donde se encuentra la virtud: en la forma en que nos comportamos ante situaciones difíciles. En la nota de ayer en PERFIL de Juan Pablo Kavanagh y Pablo Varela se reprodujo una fuente cercana a Milei que justificaba la tardanza en pedirle la renuncia a Adorni de esta manera: “Al Presidente no le gusta que le impongan la agenda. Mucho menos, con un puesto tan importante como el del jefe de la administración. Si al Presidente le decís ‘A’, naturalmente se va a inclinar hacia ‘B’”. Ese carácter indómito que lo llevó al éxito en algún momento lo llevará al fracaso cumpliendo el axioma que “se muere de éxito” por repetición. El daño autoinfligido durante un trimestre completo por empecinarse en mantener a su jefe de Gabinete, obstinación que aumentaba ante cada prueba que reclamaba lo contrario a su actitud, define a Milei y es trasladable a otros enfrentamientos que tendrá con la realidad, como toda persona en la vida que no siempre acierta ni es siempre bien tratada por las fuerzas del cielo.
Adorni, Milei y 2027
“El carácter de un hombre es su destino”, se le atribuye a Heráclito; y: “El carácter de un hombre se refleja en sus acciones, no en sus palabras”, a Zenón, quien era estoico, como se autopercibe Javier Milei. Para la filosofía estoica, es en la práctica donde se encuentra la virtud: en la forma en que nos comportamos ante situaciones difíciles. En la nota de ayer en PERFIL de Juan Pablo Kavanagh y Pablo Varela se reprodujo una fuente cercana a Milei que justificaba la tardanza en pedirle la renuncia a Adorni de esta manera: “Al Presidente no le gusta que le impongan la agenda. Mucho menos, con un puesto tan importante como el del jefe de la administración. Si al Presidente le decís ‘A’, naturalmente se va a inclinar hacia ‘B’”. Ese carácter indómito que lo llevó al éxito en algún momento lo llevará al fracaso cumpliendo el axioma que “se muere de éxito” por repetición. El daño autoinfligido durante un trimestre completo por empecinarse en mantener a su jefe de Gabinete, obstinación que aumentaba ante cada prueba que reclamaba lo contrario a su actitud, define a Milei y es trasladable a otros enfrentamientos que tendrá con la realidad, como toda persona en la vida que no siempre acierta ni es siempre bien tratada por las fuerzas del cielo.














