Los devastadores terremotos sufridos en Venezuela no solo pusieron a prueba la infraestructura física del país, sino también la ambigüedad del manejo real del gobierno. Un informe de diarios locales revelan una dualidad crítica en la gestión de la catástrofe: mientras la presidenta Delcy Rodríguez intenta mantener el control institucional y el orden público mediante nombramientos internos, la operatividad real sobre el terreno y la supervivencia de los damnificados dependen de la maquinaria logística de EE.UU. Esta coyuntura dibuja una jugada pragmática de poder en medio del caos. En el centro del tablero institucional, el Ejecutivo designó al mayor general Juan Ernesto Sulbarán Quintero como Autoridad Única para atender la emergencia. Oficialmente, su nombramiento busca articular a la Guardia Nacional, policías, bomberos y Protección Civil. Muchos dudan de su idoneidad y sostienen que en realidad su nombramiento obedece más a una estrategia de seguridad interna que a una respuesta técnica adecuada para la crisis.

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