Como titulamos esta columna la semana pasada, el paciente había entrado a terapia intensiva, y solo un milagro lo podía salvar. Como siempre, el hilo se corta por lo más fino. No daba para más. El presidente ya había pagado todos los costos y tocado piso en la opinión pública. ¿Sirven para algo las cortinas de humo? En el mundo líquido todo es efímero. Por lo tanto, las operaciones distractivas duran cada vez menos. Mucho menos si el tema alternativo ya fue juzgado negativamente y sepultado por la opinión pública. ¿Cuánta novedad aporta el video Jesica Cirio? Nada que llame la atención post despilfarro en el yate “Bandido”. “Pero Adorni es un ladrón de gallinas al lado de Insaurralde!”. Puede ser, ¿y? El mensaje “Ah, pero Insaurralde” no sirve en estas circunstancias. ¿Pero las desventuras del lomense no lo afectan a Kicillof? Primero, el exjefe de Gabinete del gobernador presentó su renuncia y se fue en cuanto explotó el caso del yate (lo cual no lo honra en absoluto). Fue un trago amargo, pero pasó rápido. Segundo, en este mundillo, casi todos y todas reconocen al mandatario bonaerense como honesto, es decir, no comprometido con ningún sistema de corrupción. Claro, no ocurre lo mismo con todas las áreas de su gestión, pero ese es otro tema. Kicillof tiene muchos defectos políticos, pero no lo van a agarrar con flippers, ni con champagne y carteras top.