La reciente convocatoria de Stephen Ramos a la Selección argentina sub-17 por parte de Diego Placente no es solo una noticia deportiva; es un hito que pone frente al espejo a una sociedad en constante transformación.
‘Kiki’ nació en Puerto Príncipe, Haití, en 2009. Llegó a la Argentina con apenas unos meses de vida tras ser adoptado por una familia de nuestro país. Su historia, marcada por el esfuerzo y el talento en las divisiones inferiores de Vélez Sarsfield, es el reflejo de miles de personas que eligen a Argentina para trabajar, estudiar y echar raíces con dignidad. Sin embargo, su citación también ha levantado una polvareda de comentarios racistas en redes sociales que obligan a reflexionar sobre nuestra identidad y el cumplimiento de los mandatos constitucionales.
Talentoso.
El camino de ‘Kiki’ hacia la albiceleste no fue distinto al de tantos otros pibes que sueñan con la redonda. Su llegada a Vélez, conocida coloquialmente como “La FáVrica”, se dio gracias al ojo clínico de un vecino que, impresionado por su habilidad en los picados del barrio, lo alentó a probarse en el club de Liniers. Desde entonces, su evolución ha sido meteórica: hoy es una de las mayores promesas de la sexta división, destacándose como un extremo veloz, con gran capacidad de desequilibrio y olfato goleador.









