El escenario político cordobés continúa marcado por las repercusiones del estremecedor femicidio de Agostina Vega. La conmoción social modificó la agenda pública y forzó a todos los espacios políticos a revisar sus estrategias y posicionamientos. Sin dudas que el impacto del caso golpeó de manera directa a la gestión del intendente capitalino, Daniel Passerini, aunque sus efectos también alcanzaron a la administración del gobernador Martín Llaryora. Pese a ello, tanto en el Palacio 6 de Julio como en el Centro Cívico predomina una mirada menos pesimista de lo que podría suponerse.
En concreto, en ambas administraciones aseguran encontrar señales alentadoras en los sondeos que encargan periódicamente, una lectura que para algunos observadores luce más optimista que ajustada a la realidad. “En Capital Llaryora cayó dos puntos, pero Passerini subió dos”, aseguró una fuente consultada por este medio, quien sostuvo que se trata de números obtenidos en esta semana. “Más allá de todo el ruido político, de las redes y de las discusiones públicas, el impacto real fue prácticamente nulo”, agregaron.
Incluso, desde el oficialismo remarcan que en varias ciudades del interior provincial la imagen de Llaryora mejoró en los últimos relevamientos. “En Marcos Juárez, Bell Ville y San Francisco hubo recuperación. Y tampoco hubo modificaciones en la intención de voto”, indicaron. La lectura interna es que los episodios vinculados al caso Agostina y al funcionamiento de Wachitas no lograron perforar la percepción general sobre la gestión.







