La imagen enseguida recorrió el mundo. Durante el partido entre Colombia y República Democrática del Congo por el grupo K, el pasado martes, un congoleño, Michel Nkuka Mboladinga, estuvo en la platea caracterizado como Patrice Lumumba, líder anticolonialista del país africano. Su caracterización remite a una estatua ubicada en Kinshasa y es su manera de reivindicar la memoria de la independencia congoleña.
¿Pero qué hay detrás del gesto? Jorge Santarrosa es historiador y está a cargo de la cátedra de historia contemporánea de Asia y África de la Escuela de Historia (FFyH) de la Universidad Nacional de Córdoba, en diálogo con Perfil Córdoba, explica cuál es la relevancia del personaje asesinado en 1961 a los 35 años, no sólo para el Congo sino también para los movimientos anticolonialistas del Siglo 20. “Su importancia va más allá incluso de la historia del Congo; es una de las figuras centrales en la lucha contra el imperialismo en el sur global. Lumumba fue clave: denunció el imperialismo belga y las atrocidades que cometió. Intentó transformar esa colonia —que era el Congo belga, armada con pedazos de pueblos, todo organizado desde Europa— en un Estado-nación moderno, y le costó la vida. Los imperialistas no quisieron aceptar nunca algo así, porque el Congo es muy rico en minerales. En realidad, esa riqueza ha sido una desgracia para su población porque le ha traído muchísima opresión y sangre. Lumumba fue derrocado en muy poco tiempo y asesinado. Detrás de su asesinato están Estados Unidos y Bélgica, sin duda, pero sobre todo las compañías mineras belgas de Katanga, que no querían que se nacionalizara la considerable riqueza mineral que tiene el Congo”. Y agrega: “Lumumba se convirtió en un referente a nivel mundial en la lucha contra el imperialismo. En aquella época enseguida los acusaban de comunistas; de hecho, en Moscú le pusieron su nombre a la Universidad Lumumba. Pero en realidad, él era un nacionalista”.












