LA GUAIRA, Venezuela (AP) — Daniel Cordero, con el rostro ensangrentado, salió de entre los escombros de un edificio derrumbado en Catia La Mar, Venezuela, rodeado de rescatistas que lo ayudaron a subir a una camilla mientras transeúntes filmaban la escena.Han pasado tres días desde que dos terremotos sacudieron Venezuela, y el rescate de Cordero, que ocurrió el viernes, así como el de otras personas, da un impulso de optimismo a quienes aún esperan encontrar a sus seres queridos entre las ruinas.Esto ocurre mientras aumenta el número de muertos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del miércoles y mientras muchas familias confirman que madres, padres, hermanos y niños no sobrevivieron. Al menos 1.430 personas han muerto, informaron el sábado funcionarios gubernamentales, una cifra que se prevé que siga creciendo. Miles están heridas y se ha reportado la desaparición de decenas de miles.

La frenética búsqueda continuaba el sábado, en su mayoría a cargo de civiles, con un número creciente de equipos internacionales de rescate que se suman a los esfuerzos. Las agencias de ayuda consideran que las primeras 48 a 72 horas son cruciales para recuperar con vida a las personas, aunque ese plazo puede ampliarse si tienen acceso a comida y agua.