Raúl Fernández tardó 76 grandes premios en subir al podio y ganar por primera vez en MotoGP. Ese esperado triunfo llegó en el GP de Australia a finales del curso pasado, y desde entonces acumula siete podios y dos victorias al sprint en 12 fines de semana de competición. Este cambio de marcha llega cuando el madrileño se juega su futuro en la élite del motociclismo, con unos pocos y disputados huecos disponibles en la parrilla de 2027. El piloto de 25 años logró su segundo triunfo del año en la prueba corta por delante de su compañero Ai Ogura y la Ducati VR46 de Fabio Di Giannantonio para encabezar una jornada histórica para el Trackhouse Aprilia, equipo estadounidense cliente de los italianos que logró su primer doblete en la categoría reina.“Estoy contento, es mi segunda victoria este año al sprint y antes era un formato en el que apenas creía. Hemos encontrado algo y es muy positivo, pero Ai tiene buenos finales de carrera y nos lo pondrá difícil este domingo. Mañana será un día para sumar, hacer de hormiguita y buscar rascar un podio por el que no peleamos desde Tailandia”, comentó el madrileño, que empezó la temporada con dos terceras plazas en Buriram y luego perdió el norte pese a la competitividad de su máquina, resucitando con su triunfo del sábado en el último GP de Italia en Mugello.La nueva reivindicación de Fernández ocurrió tras una clasificación muy peleada donde un par de milímetros le privaron de firmar también su primera ‘pole position’ en MotoGP: de poder lograr el mejor tiempo del día a caer a la cuarta posición de la parrilla, superado por sus tres colegas de marca, por rozar el verde que delimita los límites de pista en la última chicane del circuito. Aunque lamentó con aspavientos ese leve fallo, quedó bien claro que su ritmo a una sola vuelta era magnífico en la catedral neerlandesa del motociclismo y supo reponerse en cuestión de horas para mandar un mensaje inequívoco a quienes todavía dudan si darle otra oportunidad. Su actual equipo y el anterior, el KTM Tech3 con el que debutó en MotoGP, barajan su continuidad el año que viene, aunque la prioridad del piloto es evidente.“Cuando tengo pequeñas dificultades, me ayuda a canalizar mi energía y sacarle el lado positivo. Yo sé lo que puedo hacer, intento sacar mi máximo rendimiento y buenos resultados, y llevamos dos o tres carreras manteniendo buenas conversaciones con Trackhouse para intentar seguir, porque el equipo está haciendo un muy buen trabajo y el rendimiento de Aprilia está a la vista de todo el mundo”, valoró el ganador de la jornada. El pasado lunes, en el primer test con neumáticos Pirelli y el nuevo prototipo de 850cc que se estrenará en 2027, Aprilia le eligió a él para acompañar al líder del proyecto y cabecilla del Mundial, un Marco Bezzecchi que este sábado fue tercero en la cronometrada y cuarto en la línea de meta para ampliar ligeramente su ventaja en la tabla sobre Jorge Martín, pole por primera vez en más de 600 días, una sensación que el campeón de 2024 no sentía desde el GP de Australia del curso de su alirón.“Estoy contento con la pole, eso seguro, porque es un gran paso para nosotros”, apuntó el de San Sebastián de los Reyes, que acumula 21 poles en MotoGP, un dato que le sitúa en el undécimo puesto histórico igualando al francés de Yamaha Fabio Quartararo. “En la carrera no me he encontrado mal, pero esperaba mejores sensaciones y poder pelear por el podio. Me he divertido con los adelantamientos”, agregó al analizar la sprint, donde se vio superado por todos sus compañeros de marca y cedió un punto con su compañero Bez, con quien mantuvo una bonita pero limpia batalla sobre la pista.Martín fue superado por Ogura, segundo clasificado en parrilla, en la salida. Pronto recuperó el liderato, pero por detrás Fernández se iba creciendo en cada curva. En la segunda vuelta, el ganador del día superó a su compañero de escuadra y en la tercera ya había dado caza al campeón de 2024, superándole con una maniobra magistral en la chicane de meta, esta vez sin sobrepasar los límites de pista. A partir de ahí, las batallas por detrás dieron aire al líder de la prueba, que tuvo un susto en la quinta vuelta que casi le cuesta el triunfo y el acuse de recibo. A pesar de que Diggia, la Ducati más en forma, apretó con todo en ese punto, supo resistir su envite y luego mantener a raya a su compañero japonés en la batalla por la victoria.El defensor de la corona, Marc Márquez, más lento que de costumbre en un circuito que siempre le ha costado, solo pudo ser séptimo en parrilla y luego terminó en sexta plaza. El catalán se vio beneficiado por una sanción a su compañero Pecco Bagnaia, obligado a perder una plaza en línea de meta por pisar el verde en la última chicane, que sin duda tuvo mucho que decir en una bonita y combatida jornada del sábado en MotoGP. El campeonato sigue en un pañuelo y apunta a ser uno de los más igualados de la historia.Alex Márquez, que decidió saltarse la cronometrada para descansar su cuerpo magullado, pudo terminar en 13ª plaza la prueba corta después de su tremendo accidente del viernes. “Después del calentamiento del domingo decidiré si hago la carrera, o si salgo a competir hasta que no pueda seguir, para no ponerme en riesgo a mí ni a nadie más”, comentó el vigente subcampeón. Más mala pata tuvo Fermín Aldeguer, su compañero en el Ducati Gresini, que sufre una fractura en la vértebra T7 en la espalda tras caerse en los entrenamientos. La lesión le obligó a abandonar la disputa del Gran Premio de los Países Bajos y todavía debe valorarse si requerirá intervención quirúrgica en los próximos días.