El piloto madrileño del equipo Trackhouse Aprilia inaugura su palmarés en la categoría reina en su cuarta temporada y a punto de cumplir los 25 años
Raúl Fernández jamás pensó que su primera victoria en MotoGP iba a llegar esta temporada y con semejante recital de pilotaje y sangre fría en un circuito de postal como Phillip Island. Pero llegó y los demonios internos que cualquier piloto tiene en la élite cuando no llegan los resultados se desvanecieron de la noche a la mañana con un triunfo liberador en el GP de Australia. El joven de San Martín de la Vega, un desconocido para el gran público tras cuatro temporadas en la categoría reina sin podio alguno, supo aprovechar una oportunidad de oro y con su advenimiento le regaló además la primera victoria al equipo estadounidense Trackhouse, y la 300 en todas las categorías mundialistas de su proveedor Aprilia.
Fernández, que aterrizó en 2022 en MotoGP como subcampeón del mundo de Moto2, estuvo a punto de tirar la toalla y tocó fondo después de terminar decimoquinto en el GP de España disputado a finales de abril de este año en Jerez. No disfrutaba de la vida, era incapaz de sonreír, y le costaba levantarse por las mañanas. Su entorno le abrazó y le aupó, dándole el espacio y la confianza necesarias para intentarlo una vez más, y funcionó.







