El líder de Vox, Santiago Abascal, ha lanzado este sábado una advertencia al PP: volverá a romper los gobiernos regionales de coalición, como ya hizo en julio de 2024, si no se cumple “al pie de la letra” lo pactado. En presencia de sus vicepresidentes autonómicos ―el extremeño Oscar Fernández Calle, el aragonés Alejandro Nolasco y castellanoleonés Carlos Pollán― Abascal ha subrayado que su partido estará vigilante para que los acuerdos de gobierno suscritos en las tres comunidades se apliquen “sin ningún tipo de trampa ni dilación”. Y dirigiéndose a los tres altos cargos ha añadido: “Os pido valentía para que, si llega el momento, y no lo queremos, seamos capaces de abandonar los gobiernos como ya hicimos en su momento. Si nos volvemos a encontrar las zancadillas y las trampas, tenemos que estar dispuestos a hacer lo que hay que hacer”, ha remachado.El presidente de Vox ha reconocido que su partido se enfrenta a “la etapa más decisiva y difícil”, la de asumir responsabilidades y comprometerse a gobernar, consciente de que en los meses que restan hasta las próximas elecciones generales, que deben celebrarse en poco más de un año como máximo, todas las miradas van a estar pendientes de esos ejecutivos autonómicos de coalición que pretenden ser el precedente de un hipotético gobierno entre PP y Vox a nivel de todo el Estado. Por eso, les ha pedido responsabilidad, respeto a los socios de gobierno y a los principios del partido, que deben ser aplicados “con la contundencia que podamos”. Abascal ha reconocido que, al tener la condición de socio minoritario, Vox no podrá poner en marcha como quisiera “la motosierra o el lanzallamas”, sino solo “el bisturí” desde las Vicepresidencias de Desregulación que sus líderes regionales han asumido en los gobiernos de coalición. Sus medidas se enmarcarán en todo caso en el plan de desregulación presentado este sábado por Vox, una versión doméstica del programa del presidente argentino, Javier Milei, con quien Abascal se reunió el pasado jueves en Madrid. Al contrario que Milei, que cifró en 16.000 las normas derogadas desde que llegó a la Casa Rosada, Vox no cuantifica cuántas quiere suprimir, pero se compromete a eliminar tres por cada una que apruebe. En su punto de mira están buena parte de las normas sobre relaciones laborales, como los planes de igualdad y LGTBI, el registro horario, el plan de movilidad sostenible o el protocolo de desconexión digital. Propone adaptar el plan de riesgos laborales a la realidad de cada empresa y reformar el Estatuto de los Trabajadores, aunque no explica en qué sentido. Su confluencia con Junts, con la que votó esta semana en el Congreso para exigir la dimisión de Sánchez, se ve amenazada por su propósito de aprobar leyes de armonización para acabar con el “caos autonómico” e “imponer reglas comunes” a las comunidades autónomas. Entre otras medidas, pide la aprobación de una licencia económica con validez para toda España, que asegure “un único mercado y una única nación”. Para reducir la burocracia, propone aplicar el silencio administrativo positivo, con una excepción: no afectaría a los procedimientos para obtener la nacionalidad ni a los trámites que realizan los inmigrantes, como permisos de trabajo o residencia. “Ahí el silencio jamás jugará a favor de quien pretenda burlar nuestras leyes”, subraya el documento. También aboga por dar “libertad al comercio español” para competir con las ventas online, que están operativas las 24 horas del día, aunque esa libertad acaba beneficiando habitualmente a las grandes superficies. Pide igualmente acabar con la obligatoriedad de la cita previa para realizar trámites oficiales y crear una base de datos única para que el ciudadano no tenga que aportar documentos que ya tiene en su poder la Administración.El programa plantea finalmente derogar una serie de leyes como la de Vivienda, Cambio Climático o Reforma Laboral y reformar otras sobre energía, fiscalidad, industria o protección de datos personales, despojando de poder sancionador a la agencia que vigila su cumplimiento. También, en un momento en que la corrupción domina el debate político, propone cambiar la ley que protege a los denunciantes de irregularidades, aunque no explica con qué fin. En el acto en el que se ha presentado el plan de desregulación, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha presumido de que su partido tiene “cero investigados” y “cero casos de corrupción”. Previamente, a puerta cerrada, la asamblea ha dado por ratificadas las cuentas del partido correspondientes al año pasado, que han sido aprobadas telemáticamente con el 98,2% de los votos, aunque Vox no ha revelado cuántos afiliados han participado en la votación. Frente a las críticas de Sánchez en el último debate del Congreso, Abascal ha defendido la transferencia de 13,9 millones de euros en los últimos seis años desde las arcas del partido a la fundación Disenso, en la que ha dicho estar como “figurante”, aunque es presidente y también patrono perpetuo. El líder de Vox ha asegurado que una de las misiones de Disenso es “vigilar a los comunistas, los narcos y toda la gentuza en Hispanoamérica” y “por eso molesta tanto a Sánchez, a los criminales”. Si puede, ha añadido, el partido trasvasará este año a la fundación “muchos más fondos que hasta ahora”, en alusión a los dos millones de 2025.Abascal ha elogiado a Garriga, de quien ha dicho que su gestión como secretario general le permite desentenderse de las labores orgánicas como no había podido hacerlo desde que es presidente, en lo que constituye una crítica velada a su anterior número dos, Javier Ortega Smith.Garriga, por su parte, ha defendido que la llamada prioridad nacional ―la discriminación de los inmigrantes en el acceso a ayudas y servicios públicos―, “no es racismo ni xenofobia, sino justicia social”. “Eso se lo decimos a la patronal, a los sindicatos y a algunos que llevan alzacuello y no se enteran absolutamente de nada. Y lo digo con profundo dolor”, ha añadido el dirigente de Vox ―miembro del Opus Dei―, en alusión a la jerarquía de la Iglesia católica. En el mitin que ha seguido a la asamblea anual, Abascal ha elevado aún más el diapasón de sus insultos contra Sánchez, a quien ha calificado de “psicópata” y “desequilibrado”. “Hoy en España hay un loco peligroso al volante”, ha sentenciado.