Santiago Abascal ha clausurado este sábado la Asamblea General de Vox y ha hecho un discurso, ante la militancia y los vicepresidentes autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León, en el que ha querido pedir “respeto” para el PP como socio de gobierno, pero también ha advertido de que si hay incumplimientos, su partido tendrá “valentía” para abandonar las consejerías. “Os quiero pedir que respetemos a nuestros socios de gobierno, igual que les exigimos a ellos respeto”, ha afirmado Abascal, dirigiéndose a Óscar Fernández (Extremadura), Alejandro Nolasco (Aragón) y Carlos Pollán (Castilla y León). A renglón seguido, también ha encomendado a todos los vicepresidentes que estén “vigilantes”: “Os quiero pedir que respetemos nuestros principios y los acuerdos que han sido firmados al pie de la letra para que sean estrictamente cumplidos sin ningún tipo de trampa ni dilación”. “Y, por supuesto, os pido valentía para que, si llega el momento y no lo queremos, seamos capaces de abandonar los gobiernos como ya lo hicimos en su momento”, ha continuado Abascal, quien ha reivindicado la salida en julio de 2024 de los cinco gobiernos autonómicos en los que estaban con el PP. “Creo que esto es algo que distingue a Vox. Nosotros no estamos aquí para que cuatro amigos se sienten en unos sillones y tengan mando en plaza. Los votantes tienen que saber que nosotros, entre el poder para nada y respetar nuestros principios, estamos siempre con respetar nuestros principios y nuestros compromisos electorales”, ha añadido. En este sentido, estas palabras de Abascal llegan justo 48 horas antes de que se celebre el debate de investidura de Juanma Moreno en Andalucía. Todavía no hay acuerdo, aunque las negociaciones avanzan. La Asamblea General ha servido para aprobar las cuentas del 2025, que han recibido el apoyo de más del 98,2% de los afiliados. Sobre esta cuestión, Abascal ha querido reivindicar el trabajo de la Fundación Disenso, que recibe siempre las críticas de la izquierda por la financiación, y ha asegurado que el próximo año tendrá más fondos aún para “hacer de tanque de pensamiento y mandar observadores internacionales a vigilar a todos los comunistas, todos los narcos y toda la gentuza en Hispanoamérica”. Disenso, además, permite a Vox construir relaciones con líderes internacionales como Javier Milei (Argentina) o José Antonio Kast (Chile). Abascal ha querido también avisar a la militancia de que lo peor con Pedro Sánchez en el poder está por llegar. “Desea cualquier catástrofe, epidemia o guerra con tal de que no se hable de sus malditas mentiras, de sus permanentes traiciones y de su corrupción asquerosa”, ha afirmado. Es más, para movilizar a las bases ha avisado que no “puede llevar a confusión el hecho de ver al Gobierno todo el día envuelto en casos de corrupción”. “El Gobierno no está acabado, está vivo. No va a ser fácil acabar con este Gobierno a pesar de la corrupción”, ha añadido. Antes que Abascal, ha intervenido Ignacio Garriga, secretario general de Vox, quien ha ensalzado el último año del partido con un ciclo electoral en el que ha habido crecimiento en todas las autonomías, en votos y representación parlamentaria. Y, previamente, José María Figaredo, quien lidera el área de desregulación de Vox, se ha encargado de hacer una presentación en la que ha dado detalles de cómo el actual cúmulo de normativa puede lastrar la economía. En total, según ha dicho, en los últimos 45 años se han elaborado medio millón de normas. De hecho, ha vinculado la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos (ha ofrecido cifras de cómo el salario neto, descontando inflación, impuestos y cotizaciones, ha ido a menos) a la regulación; o, también ha atribuido a la normativa el desincentivo para el crecimiento de las empresas para superar los 50 trabajadores, un umbral que, según ha explicado, obliga a las compañías a más documentación frente a la administración. Vox ha asumido la cartera de desregulación en los tres gobiernos autonómicos y quiere hacer bandera de esta cuestión para reducir la burocracia.