George Russell arrancará el primero en el GP de Austria después de que los comisarios del Red Bull Ring comprobaran que el piloto británico levantó el pie del acelerador al pasar por la zona del accidente de Max Verstappen, que perdió el control de su monoplaza y terminó estampado contra las barreras después de marcar el quinto mejor tiempo de la sesión. A la fiesta de los cuatro grandes solo comparecieron la mitad de ellos. Mercedes pasó el rodillo hasta ahora –seis triunfos de siete– después de diseñar un cohete disfrazado de coche, conducido por Kimi Antonelli –cinco de seis–, un veinteañero que tiene cara de ángel pero que corre como un demonio. En Montmeló se unió a la gresca Ferrari, que afiló su bólido rojo hasta convertirlo en un puñal a manos de Lewis Hamilton, y que cuadró una estrategia perfecta, quién sabe si las cosas están comenzando a cambiar en el ministerio de Maranello. En Spielberg (domingo a las 15, Dazn), octava parada del calendario, llega el turno de Red Bull, que corre en casa con un prototipo que este fin de semana recibió una revitalización considerable, la segunda tras el paquete de mejoras que se le introdujeron al RB22 en Miami. El equipo figura el cuarto en la estadística reservada a los constructores, a más de 52 puntos de McLaren (tercero) y con un margen de 32 puntos sobre Alpine (quinto). En siete grandes premios, solo ha celebrado el podio de Max Verstappen en Montreal. Un bagaje muy pobre para la tropa que ha ganado cuatro de las últimos cinco coronas.Si damos por buenas las mediciones de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), el punto débil del monoplaza del búfalo rojo no es el motor, considerado el mejor de la parrilla en términos de rendimiento. Sin embargo, ni el mejor propulsor es capaz de marcar la diferencia si el coche presenta un sobrepeso de más de diez kilos respecto del Mercedes, la referencia. Esa cantidad quedó reducida a seis kilos después de la actualización de Florida, centrada básicamente en la aerodinámica.En el Red Bull Ring, su circuito de casa, la escudería de Milton Keynes espera ganar unas dos décimas por vuelta, aunque su paso adelante dependerá de aquello que hagan los demás. De hecho, Ferrari incorpora un propulsor revisado, con el que confía conseguir algo más de velocidad. Para no marear demasiado con aspectos extremamente técnicos, la optimización de los prototipos de Verstappen y Isack Hadjar se concentra en la modificación de los pontones laterales, en el rediseño de la cubierta del motor, del perfil de la suspensión trasera, que combina con más retoques en el ala posterior y el escape. Todo ello con la apertura de nuevos orificios, el recurso habitual con el que se intenta aumentar la refrigeración del conjunto, especialmente en condiciones de calor intenso como las que se anticipan para este domingo.Las dos sesiones de ensayos del viernes no exhibieron aquello que Red Bull esperaba de la inyección de piezas y dinero en su monoplaza. Verstappen terminó el cuarto en los dos entrenamientos, medio segundo por detrás de Kimi Antonelli, la referencia. La mejor vuelta de Hadjar dejó al francés a siete décimas de distancia del italiano, y a más de dos de su vecino de taller, condicionado, según dijo después, por un fallo en el motor, que cortaba la potencia en según qué partes del trazado. El holandés estuvo la mayor parte del tiempo camuflado para salir de su escondite durante la tercera criba de la cronometrada (Q3), donde dio un susto de muerte a sus rivales y confirmó el salto de calidad del Red Bull. En su primer intento de vuelta rápida se quedó a menos de una décima de la ‘pole position’. En la segunda tentativa aún circulaba más rápido cuando perdió el control al pisar el arcén interior de una curva a la derecha, cosa que le hizo salir escupido contra las barreras de la zona exterior. George Russell partirá desde la pole, mientras que Mad Max lo hará el quinto. Carlos Sainz lo hará el 17º y Fernando Alonso, el 21º.