"La buscamos en el departamento destruido, pero no estaba. Como pudimos bajamos por las escaleras y encontramos los pies. Cavamos y cavamos y nos dimos cuenta de que era la mam� de mi amigo. Estaba atrapada con el brazo totalmente obstruido. Los [equipos de rescate] salvadore�os estaban all�, parimos mucho, durante horas, se nos cay� el techo encima pero llev�bamos cascos, menos mal. Eso fue horrible, pero al fin pudimos sacar el cad�ver", relata Juan Carlos R. a EL MUNDO una de las miles de tragedias dentro de la descomunal cat�strofe de La Guaira, el estado costero colindante con Caracas. Una vez con el cuerpo de la mujer entre manos, comenzaba otra gran odisea. "Hermano, a m� me ten�an que matar para que no sacara a esta se�ora de all� abajo, yo no iba a dejarla sola all� en La Guaira", a�ade el protagonista de esta historia, comprometido con su amigo, que en ese momento cruzaba la frontera con Colombia desde su exilio, para trasladar el cuerpo hasta la capital. En las calles de Catia La Mar o Caraballeda, junto a algunos edificios colapsados o en los alrededores de los hospitales, permanecen cad�veres, tapados por s�banas o cartones, alineados con desorden, atrapados por la muerte. Los dos terremotos consecutivos del d�a de San Juan les arrebataron la vida en lo que ya constituye una de las mayores cat�strofes naturales de este siglo. Hasta el momento, el Gobierno de Delcy Rodr�guez s�lo reconoce 1.430 v�ctimas mortales y 3.360 heridos. "Pudimos parar una camioneta, que se ofreci� a llevarnos una parte del recorrido con el cuerpo. Me toc� parar en medio de la calle y en una yipeta me reconocieron y seguimos camino. En un momento dado no hab�a paso y la gente buscaba comida, nos pararon, pero ve�an el cad�ver y nos dejaban continuar. Por ah� se entraron a disparos, corrieron a los militares. Tuvimos que parar varias veces, nos ayudaron unos universitarios y al final llegamos a Caracas, donde entregu� el cuerpo a sus familiares", concluye Juan Carlos R. Si de algo saben los venezolanos, como los que abren esta cr�nica, es de resistencia. Es el pueblo criollo quien protagoniza desde el mi�rcoles otro terremoto cargado de humanidad y solidaridad. Pese a las constantes r�plicas, que suman 432 desde el doblete s�smico; pese a la ineficacia del Estado y pese a la desesperaci�n de grupos de saqueadores, se han lanzado a la calle a ayudar, porque m�s all� de su idiosincrasia criolla y caribe�a, la tragedia del chavismo les ha ense�ado que estas desgracias s�lo se pueden superar entre todo el pueblo. De hecho, la iniciativa de la sociedad civil ya suma m�s de 68.000 reportes de personas a las que sus familiares de la di�spora y desde dentro de Venezuela no encontraban. Las redes se han llenado de fotos familiares, de recuerdos, de im�genes de seres queridos a los que buscan con desesperaci�n, pero con esperanza. De los reportados ya se han localizado 13.000, por lo que se mantienen sin contactar m�s de 55.000, a sabiendas de que una buena parte son desaparecidos."Es incre�ble, burda [mucho] de apoyo, de verdad que s�. Ves c�mo pasa gente por las plazas, como la de Carabobo, y es impresionante, una persona tras otra trayendo pa�ales, perrarina [alimento seco para perros], agua, jugos, caf�, chocolate... All� estaban durmiendo muchas personas que tienen miedo a volver a sus hogares y hasta ellos dec�an que ya ten�an muchas cosas gracias a Dios. Y los voluntarios les insist�an: 'Por favor, ac�ptenlo, porque hoy tienen pero ma�ana no se sabe'. Era demasiado. Incluso yo me vine a la casa con tres arepitas y un jugo. Me daba pena pero me insistieron tanto", explica V�ctor Marcano a este peri�dico tras todo un d�a como voluntario en la zona cero. En Valencia atribuyen al poeta Antonio Machado la famosa frase de "s�lo el pueblo salva el pueblo", convertida en un eslogan de resiliencia tras la riada de 2024. En Venezuela ya juegan con mensajes parecidos, como "donde falta gobierno, sobra el pueblo", que describe a la perfecci�n que el venezolano est� dispuesto a pasar por encima de las autoridades revolucionarias para salvar a sus hermanos."Mis padres salieron, pero mis primos no. Ya ninguno responde", sollozaba Kather�n Medina, de 18 a�os, a pie de la Gran Misi�n Vivienda (levantada por el Gobierno) en Caribe. Se teme que en estas grandes construcciones, ordenadas por Hugo Ch�vez como una de las estrellas de su acci�n de Gobierno, escondan entre sus entra�as a quienes fueron beneficiados por el Gobierno hace a�os. Lo mismo ocurre en uno de los hoteles colindantes con el aeropuerto de Maiquet�a, donde los estadounidenses trabajan para recuperar la pista, adonde llegaron los 164 deportados por Estados Unidos el mi�rcoles, que fueron obligados por el Gobierno a pernoctar all�. De momento, s�lo 12 han sido encontrados."Nosotros lo perdimos todo, el edificio se vino abajo, pero mi esposa y yo logramos salir por pocos segundos. Hab�a mucha gente adentro, por favor, que vengan a ayudarnos", clamaba ayer Sandra en Catia La Mar. "Mi familia entera est� tapiada, mis dos hijos, uno de siete a�os y otro de 10. Por favor, ay�denme, que me los saquen de all�. Se lo agradezco", ruega a este peri�dico �rika Montilla a los pies de la Residencias El Palmar, en Caraballeda. Tres historias de las miles que acongojan a Venezuela y al mundo, que tambi�n ha desplegado su solidaridad. El primer salvamento de grandes dimensiones lo protagonizaron los equipos enviados por Nayib Bukele desde El Salvador, que tras muchas horas de trabajo arrancaron de la muerte segura a Camila Sof�a, de 15 a�os, y a su mascota. Un rescate transmitido por un presidente que cuenta con multitud de seguidores en Venezuela, y que acab� con la chiquilla dibujando un coraz�n con sus manos, envuelta en la bandera tricolor venezolana y la del pa�s centroamericano.La UME rescata con vida a una mujer en Maiqueta, tras permanecer 72 horas bajo los escombros.E.M.Los equipos espa�oles tambi�n consiguieron sus primeras victorias. La Unidad Militar de Emergencia (UME) rescat� a una persona en la Residencia Vistamar de La Guaira, atrapada bajo los escombros desde el d�a del doble terremoto. Ayudas desde dentro y desde fuera, pese a los obst�culos que una parte del Estado revolucionario ha planteado a los voluntarios y a unas organizaciones civiles a las que ha perseguido con sa�a desde hace tiempo. Los ciudadanos se agolparon durante horas en el Poliedro caraque�o para apuntarse en unas listas gubernamentales para bajar a La Guaira, mientras la generosidad corr�a por todos los puntos de la capital. Los centros de acopio se multiplicaban en las iglesias, colegios o universidades, incluso en uno de los m�s grandes, en Parque del Este, sus directivos ped�an manos expertas para ordenar el terremoto solidario. "�Nos tenemos! En medio de la tragedia ha surgido la naturaleza amable y solidaria del venezolano y de tantos amigos extranjeros que no nos abandonan", resumi� la l�der opositora, Mar�a Corina Machado. Los venezolanos se han lanzado incluso a sus hospitales, "enfermos" por la p�sima gesti�n y la corrupci�n gubernamental, para dotarlos de los insumos de los que no disponen. "Se�or Pedro, Dios me movi� el coraz�n hoy y me dijo que no me quedara en la casa. Y me vine desde Caracas para buscarte a ti, con mi primo y mis amigos", animaba uno de los j�venes durante el rescate de un octogenario, atrapado entre una tonelada de escombros, en La Guaira, para dar fe de que el pueblo salva al pueblo.