"Est�bamos en el apartamento, en el piso ocho. Y comenz� a temblar todo con mucha fuerza. No hall�bamos qu� hacer, no se pod�a ni salir al pasillo. El temblor se me hizo infinito, pero cuando acab� me puse los zapatos y despu�s bajamos. En las escaleras hab�a muchos heridos, muchos abuelos, ni�os sangrando. Todos salieron gracias a Dios, pero cuando llegamos a la calle nos esperaba la locura. El edificio de al lado estaba ca�do y desde el puente para arriba colapsaron el hotel y todos los edificios. Muchos, muchos heridos. Toda la zona costera est� derruida".Municipio de Macuto, en el estado costero de La Guaira. Edificio Punta Brava. La en�sima tragedia venezolana comenz� cuatro minutos despu�s de las 18:00 del mi�rcoles (hora local) en la zona cero de los dos terremotos que han golpeado con violencia a un pa�s derruido por 27 a�os de revoluci�n. Kevin Ram�rez, mec�nico de 23 a�os que trabaja en la vecina Caracas, a 30 kil�metros, salv� la vida; tambi�n su familia. Pero lo que se encontr� nada m�s alcanzar la calle en una bajada al infierno no lo olvidar� jam�s, con una veintena de edificios destruidos en sus alrededores.Los dos sismos consecutivos, de magnitud 7,2 y 7,5, sembraron terror y destrucci�n en el estado costero, colindante con Caracas, y en la propia capital y otros estados del pa�s petrolero. El Gobierno de Delcy Rodr�guez declar� el estado de emergencia tras unas primeras horas de desconcierto, cuando ya sus gentes buscaban supervivientes entre los escombros de las decenas de edificios colapsados o agrietados. El desolador panorama nocturno dio paso a la tragedia iluminada por el sol del mar Caribe, que tanto enga�a, que tanto dolor esconde en las tierras que ba�an sus aguas.Las autoridades adelantaron este jueves la cifra de 188 muertos, 1.520 heridos, 157 desaparecidos y 2.927 familias damnificadas en 250 edificios colapsados o afectados, adem�s de 20 centros comerciales deteriorados, pero sin sumar todav�a todo lo sucedido en la costa, que se ha vuelto a convertir en la zona cero de un desastre, como ya sucediera con el deslave de 1999. Un balance provisional que crecer� y crecer� en las pr�ximas horas.Las listas de desaparecidos o de personas no localizadas por sus familiares, realizadas por distintas iniciativas de la sociedad civil ante la falta de informaci�n gubernamental y los bloqueos a redes sociales y medios independientes, sumaban al cierre de esta edici�n m�s de 35.000 personas reportadas sin localizar. En esta ocasi�n no se trataba de desaparecidos por las fuerzas chavistas o de detenciones ilegales: la fuerza de la naturaleza hab�a golpeado de nuevo con fiereza a los venezolanos. Las redes sociales se llenaron de fotograf�as, ruegos y lamentos. Desde la di�spora, miles buscaban a sus seres queridos."Necesitamos ayuda, aqu� no ha llegado nadie, �d�nde est� la respuesta? Entendemos la magnitud, pero s�lo estamos los vecinos; hay gente con vida. Miren esto, no podemos sacarlos a mano, necesitamos maquinaria, equipos pesados", clamaba ayer un vecino mientras luchaba por sacar a sus familiares del edificio El Molino, de Caraballeda, en La Guaira.Sentado encima de los escombros, desesperado. "Estamos rescatando a la gente con las u�as, el Estado no aparece. Esto es una lucha contrarreloj", se quej� a EL MUNDO con rabia Leanyer Ramos, delivery motorizado que acudi� al rescate desde la capital.En Catia La Mar, Los Corales y Caraballeda, como en Macuto y otros municipios, se luchaba por salvar a los que todav�a estaban atrapados, en medio del caos y el colapso. Una zona del pa�s que sabe muy bien lo que es una tragedia. En 1999, el deslave y las inundaciones que arrastraron toneladas de rocas desde las cumbres del �vila hasta el litoral acabaron con la vida de al menos 30.000 personas, aunque fuentes independientes dispararon entonces la cifra muy por encima.Uno de los edificios que colapsaron junto al aeropuerto internacional de Maiquet�a, cerrado por la magnitud de sus da�os, pertenec�a al Hotel Eduard. Los oficiales de la Escuela Naval tambi�n buscaban entre los escombros a sus compa�eros.A s�lo 35 kil�metros de la costa, en Caracas, colapsaron cuatro edificios en Altamira, perteneciente al municipio de Chacao, y se sumaban m�s de 30 con graves desperfectos. Uno de ellos es el edificio Petunia, situado junto al Hotel Altamira Suites.El latigazo s�smico se extendi� a otras zonas de la capital, como San Bernardino y El Para�so, y a zonas colindantes, en especial Guatire, ciudad dormitorio del estado Miranda. M�s all� de sus fronteras regionales, Aragua, Carabobo, Falc�n y Yaracuy tambi�n sufrieron la ira de la naturaleza.Se trataba de un d�a festivo en Venezuela, en especial en la zona costera, donde es muy tradicional celebrar a San Juan Bautista. Una multitud se congreg� en Naiguat� a golpe de tambores, entre sudor, bailes y alegr�a hasta que la tierra comenz� a temblar como si fuera parte de la misma coreograf�a. Los gritos sustituyeron a los c�nticos mientras dos terremotos consecutivos volv�an a cambiar la historia de un pa�s lleno de enormes cicatrices.Que la zona cero se haya situado en La Guaira, el mismo estado que fue sepultado en buena parte por un inmenso deslave de barro y rocas gigantescas en 1999, no es una simple casualidad geogr�fica por su cercan�a con el epicentro en Mor�n, m�s al oeste. Hugo Ch�vez, reci�n llegado al poder, prometi� una y otra vez que convertir�a la zona siniestrada en un gigantesco y moderno balneario playero al estilo de Canc�n.Nada de ello sucedi�: se reconstruy� a fuerza de improvisaci�n, con el sello made in revoluci�n, entre corruptelas y deficiencias, todo lo contrario de lo sucedido tras el gran terremoto de 1967 en Caracas con la llamada IV Rep�blica (gobiernos socialdem�cratas y democristianos), que convirti� a la capital venezolana en una ciudad antis�smica, que este jueves resisti� como pudo los embates de los dos sismos. Incluso se da la paradoja de que la zona m�s castigada de la capital fue un barrio rico, situado muy cerca de Petare, una de las mayores favelas de las Am�ricas. Su cercan�a a la monta�a protegi� el mi�rcoles a sus gentes.La nueva cat�strofe llega cuando Venezuela ha sufrido durante 27 a�os un terremoto diario de baja intensidad, que ha convertido a uno de los pa�ses m�s ricos de la regi�n en un pa�s resquebrajado, que todav�a conserva en sus entra�as la mayor reserva petrolera del planeta y una de las mayores reservas del mundo en gas y oro.Los equipos de rescate trabajaban con lo que pod�an porque tanto Protecci�n Civil como los bomberos han perdido equipos y materiales durante la gran crisis desatada a partir de 2013. Ambulancias, equipos, helic�pteros de emergencia, protocolos han deteriorado con el paso de los a�os ante la incapacidad del Estado para mantenerlos.Desde que en 2010 comenzaran los apagones y los primeros racionamientos, el sistema el�ctrico no ha hecho m�s que debilitarse, v�ctima de la mala gesti�n, la falta de recursos y la corrupci�n convertida en un vampiro insaciable. As� lo reflej� la �ltima encuesta de condiciones de vida, Encovi, uno de los mejores term�metros para medir la hecatombe que no cesa. Los servicios b�sicos se han convertido en uno de los grandes quebraderos de los venezolanos, en especial la energ�a el�ctrica: el 39% sufre apagones de varias horas todos los d�as y s�lo el 10% reporta que nunca se va la electricidad.Con el agua ocurre algo parecido: s�lo el 19% de los hogares dispone de un servicio diario y continuo. La situaci�n ya era tan peliaguda antes de los terremotos que s�lo el 44% de los estudiantes acud�a regularmente a clases.El otrora envidiado sistema p�blico de salud es otra de las grandes v�ctimas del fracaso del chavismo. La Encuesta Nacional de Hospitales ha desvelado un a�o tras otro su deterioro. Apenas cuatro quir�fanos por hospital estaban operativos en 2024, con s�lo el 12% de personal de emergencia disponible en los centros m�dicos. M�s del 90% de esos hospitales derivaba a los propios pacientes la compra de insumos porque el desabastecimiento de insumos b�sicos alcanzaba el 74%.