Sala VORHubo un tiempo en que el moreno y la delgadez eran un signo de �xito. Ahora lo son los procedimientos est�ticosFernando Hierro, esta semana en el partido Colombia - RD Congo.Actualizado Viernes,

junio

23:26La ceja alzada, la frente tirante. Los ojos muy abiertos, el gesto estupefacto. Fernando Hierro ya no se parece a Fernando Hierro, pero s� a otros. A Jos� Luis �balos en su peor momento, clamaron las redes. Tambi�n a otras metamorfosis faciales: Jeff Bezos, Zac Efron, Ricky Martin. Obviamente, desconocemos a qu� se debe el aspecto que luce Hierro, pero al verle en el palco del Espa�a-Arabia Saud� pens�: se le ha puesto cara de rico. Todos esos rostros retocados, homog�neos y congelados -femeninos, pero tambi�n masculinos- son la nueva se�al de estatus. Hace poco, un ensayo en The New York Times describ�a esta nueva "cara rica": tensa, incapaz de gesticular, hinchada con rellenos. El antiguo rostro de los villanos de ficci�n se ha convertido en el de los m�s privilegiados."Antes, la ostentaci�n de estatus se asociaba a vestidos de c�ctel de 18.000 d�lares o al bolso de dise�o de 50.000 d�lares. Ahora, los procedimientos son un signo de �xito en el sentido m�s Kardashian: hazte rico y c�mprate una cara", explicaba el art�culo.Cada �poca tiene su est�tica del �xito. Hubo un tiempo en que la delgadez y el moreno (otro d�a hablaremos de Marcos Llorente y su clan del sol) eran la obsesi�n en boga, el sin�nimo de la beautiful people. Hoy lo son la juventud eterna y la ausencia de arrugas. Los retoques se han normalizado -Santi Ca�izares sali� raudo a atribuir el rostro de Hierro al b�tox... y a confesar que �l mismo se hab�a pinchado-, pero tambi�n suponen una "nueva se�al de clase", explica Leticia Sala en Dame veneno que quiero vivir. "Acceder a la industria cosm�tica depende de nuestro poder adquisitivo y, cuanto m�s sofisticada se ponga, m�s grande ser� su brecha", avisa.El �xito siempre ha buscado la belleza. "Es la conquista definitiva del hombre poderoso, desde los reyes, emperadores y nobles hasta los ejecutivos, billonarios, deportistas de �lite y 'capitanes de la industria', que adquieren una o una sucesi�n de esposas-trofeo para demostrar su superioridad social", escribe Naief Yehya en Sobre la belleza. Ahora no solo desean que les acompa�e, sino encarnarla. Aunque se les ponga cara de supervillano.