27 de junio, 2026 - 06h00Desde hace tiempo analistas financieros, academia y prensa hemos expuesto aspectos relativos al sector cooperativo de ahorro y crédito (COAC), sobre esquemas de control basados en prácticas internacionales vanguardistas y técnicos en beneficio de la transparencia y resguardo de los recursos de los socios.En el reporte Financial System Stability Assessment (FSAP-FMI) y en el segundo informe de revisión del programa de préstamo (sept. 2023-jun. 2025), el FMI determinó observaciones como condicionalidades. Básicamente, reducir las brechas regulatorias hasta el 2027, igualar los requisitos de reservas de liquidez y provisiones de la cartera con el resto de entidades; reducir-eliminar la retención del 3 % de préstamos desembolsados al fondo de capital. Incrementar provisiones a los créditos malos neutralizando las crecientes tasas de mora de 2024-2025, mejorar el gobierno cooperativo, marco de salida de una entidad con problemas, y enfoque de supervisión en términos de riesgos, proporcionalidad y calidad.A la fecha, el sector disminuyó su capacidad de intermediación financiera, indicador proxy de desempeño financiero en la movilización de recursos que pasó de 117,6 % dic. 2023, 108,6 % dic. 2024, 97 % dic. 2025, a 96,6 % en abril-2026; a la vez, el indicador de no pago de los créditos tuvo un incremento importante a 9,1 % en dic. 2024 llegando a 8,4 % en abril-2026, a pesar de las medidas de alivio financiero aplicadas para dar cumplimiento a las disposiciones de Junta, las cuales ampliaron el tiempo para las provisiones por cartera impaga. Esto impactó negativamente en la rentabilidad del sector, pasando de un ROA de -0,3 % en dic. 2024, 0,0 % a dic. 2025 a 0,1 % a abril-2026, cuando lo deseable es que los ingresos positivos incrementen el crédito, la inversión en tecnología, innovación, etc.Existen COAC bien gestionadas, que se enfrentan a la inseguridad, vacunas, crecimiento del empleo informal, desastres naturales y contribuyen a la inclusión financiera. Pero preocupa que entre las diez más grandes están las que alcanzarían algo más del 10 % del total de obligaciones con los socios, teniendo los índices más elevados de no pago por deudas, baja rentabilidad, reflejando una selección débil de deudores.A esto se suma la disminución de la liquidez en el sistema financiero, tensiones geopolíticas, probable presencia del Niño, con sus consiguientes efectos adversos en el otorgamiento de crédito, crecimiento, empleo e impago de deudas. En este contexto, una macroeconomía sana es un complemento necesario y no un sustituto de medidas preventivas, prospectivas, correctivas, integrales, proporcionales al tamaño y complejidad de cada caso, basadas en riesgos, tanto a nivel individual de cada COAC como del sector; las autoridades deberían tomarlas, ¡oportunamente!, en beneficio de los usuarios financieros (más allá de reformas normativas, con una eficacia a prueba), teniendo como objetivo incrementar la solvencia, gobernanza, eficiencia, gestión de riesgos, interoperabilidad y atención oportuna y focalizada a los usuarios. Además, exhibir información clara sobre la situación del sistema como elemento básico para la toma decisiones informadas (educación financiera). (O)