you seem pretty sad for a girl so in loveOlivia RodrigoInterscope / UniversalHay más continuidad que ruptura en este disco sobre el desamor, materia predilecta de su autora, convertida en solo cinco años en gran estrella pop del presente. Crónica del principio y fin de una relación, el álbum vuelve a exhibir las dos caras de la cantante: el derrumbe sentimental de ‘drivers license’, su primer éxito, y la revancha cínica de ‘deja vu’. Pese a algún tema de relleno, Rodrigo casi siempre da la talla como compositora, cada vez más atenta a los matices poéticos y sonoros al narrar un desconsuelo que, según afirma, se inspira en Pura pasión, de Annie Ernaux. El leitmotiv de ‘the cure’, dueto con Robert Smith incluido, oculta otros guiños a Blondie, Devo y las Hole más melódicas. ‘drop dead’, ‘stupid song’ y ‘purple’ sostienen el pulso, mientras que ‘expectations’ inyecta humor y rabia antes de un final desolador, situado en una casa en la que, después de mucho ruido, vuelve a reinar el silencio. ÁLEX VICENTEManual de bellezaRodrigo CuevasSonyDefinir como “ausente de complejos” un disco de Rodrigo Cuevas equivale a entrar en el terreno de la redundancia, porque si algo ha dejado claro el músico asturiano es que su arte carece de fórmulas y está destinado a derribar muros. También es verdad que este Manual de belleza resulta el más abierto y desinhibido de la trilogía que empezó con Manual de cortejo (2019) y Manual de romería (2023). En ‘Un mundo feliz’, canción con la que se inicia esta aventura, explica el cantante cómo conseguir la plenitud: que en los colegios no se estudie inglés, que el tabaco no cree adicción, que gobiernen las señoras que juegan al parchís mientras beben anís y que las bicicletas (ejem) no lleven sillín. Romances arreguetonados, pasodobles traperos o electro-punk para una selección de canciones destinadas al baile y cubiertas de humor. CARLOS MARCOSWe Are Together AgainBonnie ‘Prince’ BillyNo Quarter / DominoHe aquí una nueva entrega acompasadamente salvaje del siempre bueno y atormentado Will Oldham, tan cálida y acogedora como su anterior obra cumbre, Keeping Secrets Will Destroy You (2023). Hasta podría entenderse como una secuela de aquel disco, aunque algo más oscura y boscosa. El miedo lo invade todo: un miedo animal, monstruosamente inevitable y necesario, que reluce en la pirueta narrativa —casi cabalgante— de ‘Life Is Scary Horses’, reconstrucción espiritual del viejo ‘Horses’, incluido en Sings Greatest Palace Music (2004). En la música de Oldham, el tiempo es otra textura, y sus regrabaciones, pequeños tesoros inesperados. Hay trompetas y trombones en ‘Vietnam Sunshine’, entusiasmo contenido en ‘Hey Little’ y relatos con forma de carta y de huida en ‘They Keep Trying to Find You’. El incansable songwriter convierte una y otra vez, desde una producción ajena a lo experimental, esos materiales en alguna clase de hogar reconocible. LAURA FERNÁNDEZInfernoBoards of CanadaWarpEl quinto álbum del dúo escocés supone su regreso tras 13 años de silencio. A lo largo de casi una veintena de composiciones, el grupo despliega una gramática sonora fiel a su ADN: sintetizadores analógicos, patrones downtempo y densas capas atravesadas por una sensibilidad cósmica. El mensaje se mantiene intacto a pesar del lapso transcurrido: la electrónica como herramienta de imaginación política y futurista. Lejos de estructuras convencionales, piezas como ‘Prophecy at 1420 MHz’ o ‘Naraka’ combinan ritmos fracturados, flautas de resonancia ritual, voces robotizadas y extrañas percusiones hipnóticas. En ‘The Word Becomes Flesh’ emerge uno de los núcleos discursivos: un pulso de bombo pesado que evoluciona hacia un diálogo entre lo humano y lo sintético. El resto del álbum se mueve entre interludios espectrales, algún piano minimalista, bajos que recuerdan a latidos, melodías de gran belleza (‘You Retreat in Time and Space’) y guitarras filtradas que se disuelven en neblinas ambient. Sobre reflexiones de pensadores como Deleuze o Mark Fisher, Inferno transforma el sonido en una forma de conciencia. BEATRIZ G. ARANDANo Lube So RudePeachesKill Rock StarsEl empoderamiento corporal, el género fluido, el edadismo. Muchas cuestiones reivindicadas en los últimos tiempos por el feminismo y la comunidad LGTBQ+ hace muchos años que son canciones de Peaches. También están en su sexto álbum, No Lube So Rude, (traducible como “sin lubricante, qué maleducado”) que perpetúa la estrategia de la canadiense para hacer del electroclash—género caracterizado por su hedonismo y descaro sexual—,una bazuca que dispara manifiestos. El punk asumió que el lenguaje soez resultaba muy efectivo cuando cabalga a lomos de una canción, y esa opción Peaches la exprime como nadie. Minimalismo electrónico y mala leche le sirven tanto para denunciar recortes de derechos (‘Not In Your Mouth None of Your Business’) como para hacer de la exploración del placer sexual un medio para combatir el fascismo. Porque en este disco, el lubricante del título sirve también para atenuar el roce político y social que nos rodea. RAFA CERVERASpatial, No ProblemLee ‘Scratch’ Perry & Mouse on MarsDominoLa forma fina de definir a Lee Scratch Perry, patriarca del reggae, del dub y, por extensión, de gran parte de la electrónica es “genio excéntrico”. Aquí, toda la vida, de esos tipos impredecibles que la pueden liar en cualquier momento se ha dicho que “están como una cabra”. Lo bueno de la locura del jamaicano es que se apuntaba a un bombardeo y la prueba es la cantidad de discos póstumos que han aparecido desde que falleció en 2021 con 85 años. Pero, al parecer, el auténtico último disco de Lee Scratch Perry es este delirio registrado en Berlín en 2019 con el dúo electrónico Mouse on Mars. Una chifladura que nadie parece tener muy claro cómo empezó —nadie sabe por qué razón buscó a los alemanes para grabar un álbum—, pero el resultado es una colisión interestelar. Ocho temas marcianos, en ocasiones hipnóticos, en otros simplemente caóticos. En una palabra, magia. IÑIGO LÓPEZ PALACIOSOral_AbisalSílvia Pérez CruzSonyEn tiempos de escuchas tangenciales y atropelladas, es casi una bendición, más bien un milagro, que artistas de tanta enjundia como Sílvia Pérez Cruz sigan creyendo en el elepé como unidad de medida. Después de recorrer el ciclo de la vida con el multitímbrico Toda La Vida, Un Día (2023), la trovadora gerundense aborda un reto en apariencia más liviano, la dicotomía entre lo enraizado, popular y epidérmico (Oral) y esa parte mística, etérea e inmarcesible que inspira nuestras divagaciones más profundas (Abisal). Al final, siempre acaba sonando cual arroyo de agua clara: folclórica o intrigante, acierta con un puñado de canciones sencillas pero inabarcables, tan bellas (‘Moreno’, ‘Capitana’, ‘É triste viver sem seu amor’) que cualquiera las imaginaría surgidas de algún cancionero popular. Nadie maneja ahora mismo el trémulo como ella, ni los arreglos de cuerdas, ni los insólitos guiños al ambient. Cuesta imaginar una mirada tan panorámica, pero en su caso es así. FERNANDO NEIRAWailersRodrigo AmadoEuropean EchoesEl saxofonista portugués es desde hace años uno de los mejores y más importantes improvisadores del mundo, de eso no hay duda. La combinación de su lenguaje (lírico, inventivo) y su sonido (rotundo, voluptuoso) sería suficiente para respaldar esa excelencia, pero Amado tiene también una visión clara, alternando siempre proyectos para construir una trayectoria impecable. El cuarto registro de su cuarteto internacional (junto al legendario Joe McPhee y la rítmica formada por Kent Kessler y Chris Corsano) es otro portentoso capítulo de una discografía que nunca da un paso en falso. Aunque formalmente la música es un free jazz relativamente ortodoxo, contemporáneo pero asentado en la tradición, la música del cuarteto muestra una enorme profundidad, tiene cualidades narrativas y la forma de comunicarse de Amado y McPhee es fascinante, integrándose con pasmosa naturalidad incluso en los pasajes más frenéticos. YAHVÉ M. DE LA CAVADAApache BereberCristian de MoretAltafonteEn esta grabación, los cortes señalan los estilos flamencos que se interpretan con sus nombres respectivos y algunos con unos curiosos adjetivos —‘Malagueña Soul’, ‘Stone fandango’, ‘Dark Soleá’ o ‘Electro petenera’—, y que vendrían a constituir una suerte de indicación de carácter, el personalísimo que les otorga el cantaor y polifacético músico onubense Cristian de Moret con unas versiones densas y arrebatadoras. Se trata, en su mayoría, de variantes de cantes tradicionales, con paternidades reconocidas, pero llevados a los territorios de las músicas urbanas por medio de un sinfín de recursos eléctricos y electrónicos y el recurrente doubling de una voz que quizás suene más flamenca sin ello. Es algo que comprueba en las interpretaciones más orgánicas y desnudas, como las seguiriyas dedicadas a Morente, las bulerías de La Paquera o la larga tanda de soleares, apolá incluida, cantadas junto a la punzante guitarra de Raimundo Amador. FERMÍN LOBATÓNParallel Universe – Volume 1Natacha Atlas & Samy BishaiAirfono‘Somoud’(en árabe, resiliencia, firmeza), la canción que cierra este disco, se abre con un elocuente recitado de Tuup, miembro original de Transglobal Underground: “No te dejes engañar. Las bombas nunca son armas de paz; las bombas son armas de guerra”. Se completa así un círculo de reflexión sobre la memoria, las certezas y el progreso en un álbum dedicado a Palestina. Atlas y Samy, compañeros en la vida y en el arte, han facturado un disco de tiempos medios que transita musicalmente desde el pop árabe de los noventa a la ambientación oriental contemporánea, en el que prácticamente toda la cacharrería electrónica es vintage. Natacha, puente desde hace años entre el pulso árabe y los hallazgos anglo, da cada vez más protagonismo a Bishai, compositor, productor y violinista, en una gozosa vuelta a las raíces y a las puntas. JAVIER LOSILLALa ‘playlist’ del veranoPor Xavi Sancho‘Dai Dai’Shakira & Burna BoyShakira ya ha participado en más mundiales que Haaland y Mbappé. En esta, la cuarta vez que tiene un tema en el álbum del torneo y la segunda en que el himno oficial lleva su firma, se une a Burna Boy para despachar un tema adhesivo que, como el torneo en sí, resulta mucho más satisfactorio de lo que se podía prever.‘I Knew It, I Knew You’Taylor SwiftLa reina vuelve al country justo en el momento en que el género vive un momento de esplendor en las listas estadounidenses y meses después de que su última aventura en el pop de radiofórmula ochentera redundara en el peor disco de su carrera. Compuesta para Toy Story 5, suena a acto de contrición y a banda sonora para las vacaciones de aquellos que tiene un cajón entero dedicado a las prendas de lino.‘La Graciosa’Quevedo feat. Elvis CrespoEl canario y el puertorriqueño firman uno de los temas candidatos a canción del verano al estilo siglo XX, de las que ocupan por completo nuestras vidas. Homenaje a la octava isla canaria, este merengue urbano engancha desde el primer compás, guste o no este asunto. De eso van las canciones del verano verdaderas: aquellas que logran que gente cante y baile cosas que entre octubre y mayo odia.‘Blackberry Marmalade’Vincent StaplesTras un par de discos introspectivos, en los que el rapero veía el mundo a cámara lenta y teñido por la oscuridad que provocaba su propia sombra, Staples ha vuelto con un disco de festiva agresividad que puede recordar a los mejores momentos del británico Slowthai. Esta maravilla, su primer sencillo, es de aquellas canciones que recuerdan a la época en que Cypress Hill o House of Pain publicaban temas que arrasaban en las discotecas para chicos pálidos.‘SS26′Charli XCXResulta aún algo complicado discernir si el giro hacia el rock de la británica es un chiste, un posicionamiento vital, una retirada o un ataque frontal. Tras un primer sencillo algo anodino y algorítmico, Charli ha lanzado este tema de encantadora melodía que no suena precisamente a rock, pero sí a rock hecho por alguien que solo tiene una ligera idea de lo que es el rock. Y eso, cuando funciona, como en este caso, es infalible.‘Aquel diciembre’Young Miko & Rauw AlejandroEl reguetonazo lúbrico de la temporada lo firman estos dos puertorriqueños que representan los dos extremos del género. Con aire pop y una producción que tiñe de electrónica la base reguetonera, es todo un tratado sobre cómo se hacen las colaboraciones. La personalidad de ambos se complementa perfectamente y los trazos característicos del sonido que han construido estos dos puertorriqueños en los últimos años se escuchan en un corte en el que parecen competir por el calor humano de la misma chica.‘Mexico Honey’Kacey MusgravesAntes del lanzamiento del sencillo de Taylor Swift, esta es la canción que habíamos incluido en la lista para dar fe de que el country es el enésimo género que ha lanzado una ofensiva para tratar de dar por finiquitados los años de hegemonía de lo urban y el reguetón. Musgraves es la gran nueva estrella de Nashville y su disco Dry Spell, uno de los más aplaudidos de la primavera. En este sencillo, Musgraves se abandona a un medio tiempo fronterizo y una melodía que fluye y culmina en uno de aquellos estribillos largos que desafortunadamente ya no se estilan.‘Dracula (Remix)’Tame Impala & JennieSi Bruno Mars pudo hacerlo con Rosé con un superéxito como ‘Apt.’, Kevin Parker pensó que él también podría lograrlo con otra Blackpink, en este caso, la inefable Jennie. Esta nueva versión de la canción incluida en el último disco de Tame Impala es más bailable que ensoñadora, muy cercana al Balearic sound. Apuesta a rellenar los sets de los DJ más vagos y populistas de Ibiza y a estar en todas las playlists que montan las empresas de alquiler de yates.‘See Out Loud’ Interpol¿Dónde van los góticos cuando las temperaturas rebasan los 30 grados y los cielos son azules un día tras otro? La pregunta no tuvo respuesta hasta que The Cure lanzaron ‘Friday I’m In Love’ en 1992. Interpol, banda de rock neoyorquina influenciada por el clima y la oferta de estupefacientes de Mánchester en los ochenta, vuelve con tal vez el mejor corte que han publicado desde que era habitual escuchar por las calles que eran mejores que The Strokes. Para gente que va a la playa con tejanos. ‘Pumped Up Kicks’Foster The PeopleCuando vuelve el debate sobre qué fue la música hipster, quiénes fueron sus exponentes y por qué los milenials se han vuelto a aferrar a ella, renace este corte de 2011. Se ha hecho tendencia global de nuevo por el chiste y por el recuerdo, que a veces son lo mismo. Cada verano tiene un éxito retro, y el de 2026 va a ser esta irresistible hipsterada.Tres libros de músicaHyperpop. El pop en tiempos de capitalismo digitalJulie AckermanTraducción de Agustina Blanco. Caja Negra, 2026. 136 páginas. 17 eurosEl crítico cultural Mark Fisher acuñó el término “popismo” para referirse a una actitud consistente en reclamar para el pop un plano de igualdad con otras formas de expresión musical legítimas en tanto que música de vanguardia. Ackerman sigue esta senda para analizar las virtudes del hyperpop, un derivado experimental del pop mainstream que busca exhibir sin pudor y llevar al extremo los artificios que definen la música comercial, con un espíritu crítico y lúdico y con repercusión en la cultura queer, el cine y la moda. FERNANDO NAVARROEl público secretoJon SavageTraducción de Tito Pintado. Liburuak, 2026. 912 páginas. 28,45 eurosEl autor es uno de los mejores musicólogos anglosajones, auténtica eminencia del punk y la cultura juvenil subversiva con libros esenciales como Teenage: La invención de la juventud. Ahora afronta otra obra mayúscula con esta estupenda investigación de cómo los artistas LGTBIQ modelaron la cultura popular. Amante del detalle máximo y la buena contextualización, Savage recorre más de medio siglo de música popular para explicar cómo Little Richard, David Bowie, el glam rock o Sylvester ayudaron a mover la cultura gay desde los márgenes hacia el mainstream y la aceptación social. F. N.SoundtrackJuan Pérez-FajardoSílex, 2026. 230 páginas. 30 eurosDesde que el rock eclosionó en los cincuenta del siglo pasado bajo el detonante de Elvis Presley, la imagen ha sido un elemento muy poderoso para su difusión. Sin estética no hay rock ni pop. El fotógrafo Juan Pérez-Fajardo bien lo sabe. Su obra, reunida en este cuidado libro, se caracteriza por sacar lo mejor de los músicos españoles y extranjeros que han pasado por su mirada. Un volumen fantástico donde se aprecia cómo una buena fotografía puede ayudar tanto como una buena canción. Como afirma Leiva: “Fajardo hace que parezcamos mejores y más molones. Maneja los códigos del rock como nadie”. F. N.