Jon Caramanica y Joe Coscarelli

Estados Unidos / 06.06.2026 01:24:00

Con éxitos como “Drivers License” y “Good 4 U”, que superaron las mil millones de reproducciones, Olivia Rodrigo, de 23 años, construyó una carrera sobre la base de dos impulsos musicales complementarios: baladas de rock apasionadas y un pop-punk exasperado. En sus dos primeros álbumes, Sour y Guts, sus canciones tenían objetivos; la furia que canalizaba dio en el clavo y generó una legión de jóvenes fans femeninas.Ahora, del otro lado de lo que Rodrigo llama su primera “relación adulta”, el tercer álbum de la artista, You Seem Pretty Sad For a Girl So in Love, que sale el 12 de junio, da un paso atrás para después acercarse. A lo largo de 13 canciones, Rodrigo analiza una relación fallida desde el inicio hasta la ruptura con detalles en tiempo real: la adrenalina de una nueva conexión (“Drop Dead”, que debutó en el número 1), el dejarse ir y enamorarse profundamente (“stupid song”, “u + me = <3”), las inquietudes inexplicables (“Maggots for Brains”, “My Way”), las revelaciones que revuelven el estómago (“Begged”) y la aceptación del final (“Cigarette Smoke”).Al principio, quería escribir sobre un nuevo estado de felicidad de una manera que no resultara aburrida. “Fue para mí una tarea abrumadora ”, comentó Rodrigo a Popcast, el programa de cultura pop de The New York Times. Como “alguien muy conocida por escribir canciones sobre rupturas y por estar enojada y triste, —aseguró—. Quería demostrarme que no tenía que sentirme miserable para escribir una canción que me gustara”.A mitad del proceso de composición del álbum, su historia personal dio un giro. Al trabajar en su tercer LP consecutivo con Dan Nigro, productor y colaborador en la composición de canciones, Rodrigo volvió a meter mano al material para contar una historia más auténtica. “Después de escribir canciones sobre rupturas, pasamos al divertido reto de mirar atrás y ajustar algunas de las canciones de amor del disco para hacerlas un poco más honestas, tristes y aterradoras”.Rodrigo citó como fuentes de inspiración tanto a Pura Pasión, de la Nobel Annie Ernaux, como a Sex and the City, específicamente la relación entre Miranda y Steve. “Me inspiraron mucho las distintas formas en que el amor te vuelve loco y te hace sentir miserable”, expresó Rodrigo. Para reflejar ese sentir, optó por una paleta de “new wave” de los 80 que tiene un rango más vibrante y complejo que el rock enérgico en el que se había apoyado hasta ahora.