Las dos mujeres con más poder en la masculinizada política de Brasil llevan los apellidos de sus maridos. Janja Lula da Silva lleva una temporada abonada a la discreción. Y Michelle Bolsonaro, 44 años, andaba dedicada a cuidar de su esposo, que cumple condena en el hogar familiar, hasta que el miércoles por la noche irrumpió con estruendo en la campaña electoral. Publicó un video en Instagram con un ataque frontal a su hijastro Flávio, principal candidato de la derecha, a quien acusó de faltarle al respeto, maltratarla y humillarla en el ámbito político. “Me tratan como si fuera idiota. Como si hubiera llegado ayer. Pero no, sé más de lo que creen”, disparó. A los hechos se remite: como presidenta del PL Mujer, la sección femenina del Partido Liberal, en el que milita la familia, ha reclutado por todo Brasil candidatas y militantes entre las mujeres.Michelle Bolsonaro se reivindica ante los hijos de su esposo y ante el electorado a través de los millones de seguidores que atesora. Sabe que ella es crucial para aminorar el rechazo que los hombres del clan Bolsonaro generan en el electorado femenino, con un porcentaje mayor de indecisos que el masculino. Orgullosa sierva de Dios, tiene gran predicamento entre las conservadoras y los evangélicos en general.Esta bronca político-familiar con aroma a telenovela se desarrolla mientras el presidente Donald Trump abraza la idea de que Brasil es la próxima gran prueba después de los ocho goles que le ha metido la derecha a la izquierda en América Latina desde 2019 (esta misma semana, Colombia y Perú). Las candidaturas serán oficializadas en agosto; los comicios, en octubre, algo menos de 100 días.Los 27 minutos del vídeo, en dos partes, dejaron al universo político brasileño boquiabierto, desconcertado y elucubrando. La anterior primera dama, pareja de Jair Bolsonaro desde hace 20 años, lo publicó poco antes del partido Brasil-Escocia, justo cuando todo el país paraba para entregarse a la Canarinha.El precandidato presidencial se apresuró a apagar el incendio: “Nunca tuve intención de ofender a Michelle. Si lo hice, pido, una vez más, disculpas”, tuiteó esa noche, mientras sus compatriotas celebraban el 3-0. También echó mano del libreto habitual: 16 años de matrimonio, “padre de dos hijas maravillosas”...Sou casado há 16 anos, pai de duas filhas maravilhosas e nunca desrespeitei, maltratei ou humilhei uma mulher na minha vida. Jamais o faria com a esposa do meu próprio pai.Tenho 45 anos de idade, 24 anos de vida pública e sou reconhecido pelo meu equilíbrio, educação e respeito…— Flávio Bolsonaro (@FlavioBolsonaro) June 25, 2026 El bofetón público de la esposa de su padre le amargó a Flávio Bolsonaro el partido y la campaña a la presidencia. El precandidato acusó el golpe, que agrava su debilidad. Bolsonaro hijo está a cuatro puntos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la encuesta más reciente de Datafolha (43% a 47%). Ha perdido fuerza, sobre todo, desde que le salpicó el escándalo político del momento: el fraude del Banco Master.El caso, con nuevas derivadas diarias, también ha golpeado esta semana a la izquierda. El líder del Partido de los Trabajadores en el Senado, Jaques Wagner, sospechoso de recibir un piso como soborno, dimitió de su cargo. Amigo de Lula desde hace cuatro décadas, al irse le ahorró al presidente el trago de destituirlo.Ambos Bolsonaros —la tercera esposa y el primogénito— aseguran tener la anuencia del patriarca. Pero el cisma es evidente. Imposible saber qué piensa el expresidente sobre la pelea entre la mujer que le cuida y el hijo que le visita varias veces por semana: permanece mudo, por orden judicial, como parte de su condena a 27 años por golpismo. Solo puede comunicarse con su familia y sus abogados. Ni móvil, ni redes: los tiene prohibidos.Michelle Bolsonaro aparcó sus quehaceres políticos para mimar a quien llama “meu galego” (mi gallego). Comiditas sanas y partidas de cartas. Aspira a conquistar un escaño de senadora. Pero, hasta que su marido designó a Flávio candidato, la exprimera dama sonaba fuerte como número dos de una candidatura con el gobernador de São Paulo, Tarcisio de Freitas, el preferido de la élite económica. Un plan neutralizado por Bolsonaro padre.¿Qué pretende Michelle, como la llaman en Brasil, al irrumpir así ahora? “Creo que busca que Flávio se debilite para tener más protagonismo como eventual vicepresidenta de otro candidato”, explica Esther Solano, socióloga especializada en opinión pública y extrema derecha. Sostiene que, si la candidatura de Flávio cae (arrastrada por nuevas revelaciones del megafraude del Banco Master), ella estaría lista para ir de escudera de otro candidato de la derecha, como los gobernadores Ronald Caiado, de Goiás, o Romeu Zema, de Minas Gerais. O del electrón libre de esta campaña, Renan Santos, un liberal antisistema de derechas con un partido llamado Misión.Explica la socióloga que los sondeos electorales cualitativos que ella realiza revelan que el caso Master, sobre el que mintió públicamente, ha dañado a Flávio más de lo que las encuestas cuantitativas muestran: “El votante indeciso lo ve como alguien mentiroso, cínico, débil de carácter, incapaz de presentar buenas propuestas”. Mientras, él intenta atraer el apoyo de Trump y propone la receta Bukele para atajar la violencia.15:32Michelle Bolsonaro denuncia a su hijastroVídeo: @michellebolsonaroMichelle Bolsonaro diseñó al milímetro su intervención. Una estrella de David, diplomas académicos, una camisa sobria con palabras bíblicas, como alegría, bordadas. Tono sereno, pero firme, con algunos guiños desenfadados. Una mujer empoderada y lista para seguir en la batalla para incorporar mujeres a la política, pero, por encima de todo, madre y esposa. De aspecto moderno y fe profunda. Un modelo atractivo para muchas brasileñas. Esa es su gran fortaleza en un país que está a la cola de América Latina en representación política femenina.En estos comicios, ninguna candidatura con alguna opción tiene una mujer al frente. Tanto el presidente Lula como el candidato progresista a gobernador en São Paulo han anunciado a un hombre de número dos. Flávio Bolsonaro sopesa elegir a una mujer para el puesto.Sin embargo, ahí fuera hay más de 100 millones de brasileñas con derecho al voto a partir de los 16 años. El electorado femenino se ha convertido en uno de los más cortejados por unos y otros, con promesas de reducción de jornada para poder disfrutar más con la familia, ayudas a emprendedoras, etcétera. Combatir el feminicidio, que mata a cuatro mujeres cada día, es, por primera vez, uno de los compromisos estrella.
La esposa de Bolsonaro ataca a su hijastro Flávio y se reivindica en la masculinizada política de Brasil
El explosivo vídeo de la antigua primera dama debilita a la principal candidatura de la derecha a 100 días de las elecciones












