Hay que rendirse ante la evidencia: Chris Isaak da a su público lo que quiere y recibe a cambio una catarata de elogios y amor. Es, sin duda, un win-win musical y vital a la vez. ¿Se puede celebrar mejor los 70 años que en familia? Con la familia del Legends, claro. El artista y actor californiano, que ha soplado 70 velas (es un decir) este viernes en el BBK Music Legends, es como el jabugo cinco jotas pero en música melancólica, esa que escuchamos cuando alguien nos rompe le corazón. “Si os gustan las canciones tristes estáis en el sitio correcto”, ha avisado Isaak justo antes de interpretar ante el público del Legends Two Hearts, un clásico de su extenso repertorio (ha tocado una treintena de temas).

En ese momento del concierto, Isaak ya se había quitado la chaqueta con ribetes rojos reflectantes y estaba sentado en el típico taburete alto de bar. Como si aún estuviera actuando en esos garitos de mala muerte de su California natal (nació en Stockton, en 1956) en los que multiplicaba sus bolos cuando nadie le conocía y donde aprendió el oficio a la perfección.

Porque oficio le sobra a este setentero que tiene estilo incluso hasta para apagar las dos velas que coronaban los dos dígitos (70) esta noche: con su elegancia habitual usó las yemas de sus dedos sin quemarse, mientras el respetable cantaba el Happy Birthday, transmutado después en Zorionak Zuri.