DETRÁS DE LA camada de Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, se eleva una generación de directores mexicanos que incluye a Michel Franco, a Fernando Frías de la Parra y a Fernando Eimbcke, con algo por decir y tonos distintos para expresarse, en nombre de su arte y de los equipos que los apoyan. Quizá el más “ligero” de todos, Eimbcke, miró a la juventud desde temprano en su filmografía, con un grado de cercanía distinto, sin temer al humor como recurso y manera (como en Temporada de patos, de 2004, que lo puso en el mapa). En su película Moscas, que llega este 2 de julio a salas del país, el mexicano sumó una capa dramática a ese humor para entregar una oda en blanco y negro a las relaciones improbables entre personas de edades muy distintas que, desde sus vacíos y juegos, curan sus grietas. Esto nos dijo Eimbcke sobre una película de múltiple autoría, desde Ciudad de México.Fernando Eimbcke nació el 15 de diciembre de 1970 en Ciudad de México, Distrito Federal, México. Foto: Fernando Aceves.Joachim Trier, sobre ‘Sentimental Value’: “Espero que la película genere un diálogo entre culturas”ARCADIA: En su cine ha mirado a la juventud, ¿cómo conecta Moscas con su filmografía y cómo se hace única?FERNANDO EIMBCKE: Yo creo que se une con el humor. Desde Temporada de patos siempre he tenido un interés por el humor. Yo crecí con El chavo del 8, también con el cine de Ismael Rodríguez y Nosotros los pobres, y con el melodrama, porque crecí viendo muchas telenovelas. Pero, ¿cómo se desmarca de las previas? Lo hace al abrazar el melodrama, darse esa chance de decir: “Sí, también vamos a llorar”. Y fue muy interesante porque fue un reto trabajar con un niño en el melodrama, para que fluyera, para no manipular al espectador.“‘The Fall’ se debe ver tan grande y tan fuerte como se pueda”: Tarsem Singh, sobre su obra maestra estrenada en MUBIARCADIA: ¿De dónde nace esta historia y qué tanto muta desde que la concibe hasta verla terminada?F.E.: Nació hace 25 años, y el responsable fue Alejandro González Iñárritu, un gran amigo con quien tengo una muy linda relación. Y lo respeto muchísimo como cineasta. Acabando Temporada de patos, él me invitó a hacer una serie de televisión; y ese día, desde mi coche, vi un letrero en el edificio donde filmamos, enfrente del hospital, y decía: “Se rentan habitaciones para familiares de pacientes”. De ahí nació la historia. Y se escribió el guion en dos días. La serie no se pudo hacer por desacuerdos con la televisora; creo que no estaban listos para series hace veintitantos años, pero esa historia se quedó ahí en un archivo.La historia de ‘Moscas’ nació hace 25 años, pero se expandió con la ayuda de la guionista Vanesa Garnica.Con el tiempo, me moví y viví seis años en Berlín, y en un momento, limpiando mi computadora, encontré este archivo. Lo leí y dije: “Funciona, funciona bien”. Eran 45 cuartillas, entonces estaba perfecto porque nos faltaba todavía llegar a las 120, y lo interesante ahí es que la anécdota ya estaba hecha; lo que seguía era crear lo que llamo la “estructura emocional”, la que va profundo. Tuve la suerte de trabajar con Vanesa Garnica, la guionista, en el proceso de profundizar en los personajes. Y esa profundización fue la que nos ayudó a ir construyendo las escenas, la relación del niño con su mamá.¿Cómo hacemos que este niño quiera entrar sí o sí a ese hospital? Y así, de repente, pensando cómo, aparecían ideas como la de las pantuflas, que no estaba en ese guion de 45 cuartillas, y nos daba desarrollo horizontal, y significaban para el niño el entrar o no a ese hospital y ver a su mamá. Trabajar con el joven Bastian Escobar llevó al