Una bolsa llena de helados y polos, muchas botellas de agua fría y ventiladores. Son la clave con la que el equipo de Domani ha afrontado un rodaje cuya última semana (la quinta de las seis que durará) ha coincidido con una ola de calor que ha llevado a los termómetros madrileños a los 40 grados. La película, que supone el debut en la ficción de Santos Bacana, tiene a Madrid como un protagonista más de esta comedia frenética que narra algo más de 24 horas en la vida de un joven que vuelve a la ciudad desde Miami y se enfrentará a una sucesión de líos y enredos que le harán madurar de golpe y cuando menos lo esperaba.
Todo el equipo la define como “un blockbuster de autor”, y mencionan la comedia felliniana como uno de los referentes de una película que tiene claro que quiere mostrar Madrid como no lo suele hacer el cine. Lejos de la imagen de postal. Siendo una carta de amor, pero una carta de amor realista, y en ese realismo la ola de calor ha entrado de golpe en su planificación. Santos Bacana lo abraza y dice que, de alguna forma, es parte del mismo Madrid, y que como tal hay que incluirlo.
Eso sí, para ese día el calor ha dado algo de tregua. De hecho, por la mañana, una tormenta ha hecho temer por el rodaje de una escena para la que han montado un travelling en el Lago de la Casa de Campo. La película muestra 24 horas en orden cronológico, y así se ha rodado Domani. Por tanto, esta escena en la quinta semana de rodaje pertenece a un momento que, idealmente, ocurrirá en el atardecer.







