Luis Caputo no quería saber nada. Masticaba un enojo de esos que sólo se cultivan con el tiempo, una bronca con la que convive hace tanto que a esta altura ni él podría decir bien dónde empezó y cómo. Lo que sí tenía en claro para el lunes 22 es que esa catarata había llegado a un punto tal como para hacerlo saber: bajo ningún punto de vista quería posar para la foto junto a Manuel Adorni, quien para él encabeza la larga lista de culpables internos por los que la economía no termine de despegar a pesar de todos sus esfuerzos.
“Toto”, de hecho, ni lo disimula. Aunque el 99,99% de La Libertad Avanza clama para que el jefe de Gabinete deje su lugar, el ministro de Economía tiene en ese sentido algo parecido a una medalla para colgarse: fue el primero de todo el oficialismo en pedir, puertas para adentro, que se vaya el otrora tuitero, idea a la que llegó no sólo por el escándalo que sacude a Adorni sino porque está más que cansado de que la interna y los papelones gubernamentales manchen lo que él cree una excelente gestión económica. Por eso fue claro: podía recibir a Adorni, que a fin de cuentas es el jefe de Gabinete, pero no iba a posar para una foto pública y respaldatoria. Y esa era su palabra final.
















