Para millones de trabajadores argentinos, junio trae uno de los ingresos más esperados del año: el aguinaldo —equivalente al 50% del mejor sueldo del semestre—. Y junto con él aparece una pregunta recurrente: ¿conviene gastarlo, invertirlo o ahorrarlo?

En un contexto donde muchas familias llegan con deudas acumuladas, cuotas de tarjeta y pérdida de poder adquisitivo, la respuesta puede ser menos sofisticada de lo que parece. Antes de pensar en rendimientos o inversiones, tal vez la mejor decisión sea ordenar las finanzas personales.

No se trata de una suma menor. Según el último dato oficial del RIPTE correspondiente a marzo de 2026, el salario promedio es de $1.775.664, por lo que el medio aguinaldo bruto ronda los $880.000 para un trabajador registrado promedio. Independientemente del monto, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuál es la mejor manera de utilizar ese ingreso extraordinario?

Cómo llegan las familias a junio. La inflación de abril fue 2,6% mensual, con 12,3% acumulado en el primer cuatrimestre y 32,4% en los últimos 12 meses. Según las proyecciones del REM que publica el Banco Central, se espera una inflación del 2,3% para mayo, y niveles cercanos al 2% hasta octubre de este año.