La economía argentina se aproxima a un segundo semestre con menos margen en el mercado de cambios. Un informe de la consultora Empiria, fundada por el exministro de Economía Hernán Lacunza, advierte que se termina la etapa de “abundancia relativa” de divisas y comienza un período en el que la oferta ya no alcanzará holgadamente para cubrir la demanda. El cálculo central indica que, después de descontar las obligaciones del sector público y el aporte esperado del comercio exterior, la cuenta financiera deberá proveer alrededor de USD 19.000 millones.

El análisis aparece en la edición 530 del informe de Empiria, titulada “Mercado cambiario sin holguras en el segundo semestre”. La expresión no supone necesariamente una crisis cambiaria inminente, sino un escenario en el que cualquier reducción del financiamiento o aumento de la demanda podría sentirse con mayor intensidad sobre el dólar. La estabilidad dependerá de que continúen ingresando préstamos, inversiones y colocaciones de deuda de empresas, provincias y otros actores privados.

Durante la primera mitad del año, la Argentina habría contado con fuentes de divisas por aproximadamente USD 37.000 millones. Esos recursos permitieron cubrir una demanda cercana a USD 30.000 millones vinculada con la dolarización de carteras, los viajes al exterior, los pagos de deuda y el giro de utilidades y dividendos. La diferencia positiva explica por qué el mercado pudo absorber compras privadas y, al mismo tiempo, permitir que el Banco Central adquiriera reservas.