La oferta de divisas que hoy sostiene la acumulación de reservas del Banco Central se apoya en factores transitorios como la cosecha gruesa y las emisiones de deuda corporativa, por lo que podría ser necesario un tipo de cambio más alto durante la segunda mitad del año. Así lo advirtió un informe de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), que además alertó sobre los vencimientos de deuda por US$ 4.500 millones previstos para julio y el desafiante contexto financiero internacional.

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Durante mayo, el Banco Central compró US$ 2.600 millones en el mercado de cambios, llevando las reservas netas acumuladas en el año a alrededor de US$ 4.800 millones, según el informe citado. Sin embargo, en junio el ritmo se moderó: la autoridad monetaria acumula compras por unos US$ 1.246 millones, mientras que las reservas brutas se ubican en US$ 46.937 millones, con una caída mensual de US$ 1.254 millones.

El informe advierte que buena parte de la oferta de dólares responde a factores temporales. Entre abril y mayo, la liquidación de la cosecha gruesa aportó cerca de US$ 4.500 millones, mientras que las emisiones de obligaciones negociables sumaron alrededor de US$ 2.500 millones, flujos que perderían intensidad durante el segundo semestre.