Catia La Mar (Venezuela) (EFE). – Recostados en colchones, sábanas, sillas, carpas y campamentos improvisados, cientos de personas duermen en el asfalto, jardineras, plazas y canchas en Catia La Mar, una de las ciudades más afectadas por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el miércoles en Venezuela y que se han cobrado la vida de 235 personas.

Después de dos noches siguen a la intemperie, sin ser ubicados en un refugio y sin resguardo de la lluvia o el sol.

«Ya llevo como dos días sin dormir», contó a EFE Nereixa Méndez, una ama de casa que llegó hasta el estacionamiento de una farmacia que fue saqueada en la víspera y donde pernoctaron decenas de personas.

La mujer de 34 años indicó que su casa, ubicada en el sector La Lucha de Catia La Mar, está agrietada. Perdió a una prima en los terremotos, mientras su madre y su esposo lograron salir con vida.

Llegada de ayuda